Geox demuestra la cintura que no tiene Sky

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Dijo Cobo el otro día que antes de este Angliru bañado en masas, tuvo que superar uno personal. No cabe duda de que el apodado bisonte no lo ha tenido fácil. Sin embargo el cántabro luce cinematográfico, barba de dos días, pómulos marcados, generosa sonrisa,… el suyo podría ser molde de un cesáreo busto calado de laurel expuesto en cualquier museo. En su carrera deportiva yacen muchos interrogantes, algunos quizá surgidos por ese manido argumento del lugar erróneo en el momento inadecuado. Sin embargo, éste no es un corredor generado espontáneamente. Creció en el horno de Matxin. Fue campeón nacional CRI sub 23 y ha ganado en el Angliru, una polivalencia sólo cincelada por Alberto Contador. Su sino apuntaba alto pero aquel Tour 2008 eclipsó su margen.
Ahora vuelve por donde solía, haciendo el cabra, cuando no el bisonte, por las cuestarracas astures, esas que desde su Cantabria puede frecuentar con calma. Su éxito es también el de lkos zapatos que respiran. De aquel ilusionante contrato de patrocinio que la firma italiana suscribió más o menos hace un año con la factoría del director de Basauri se pasó al desencanto de verse fuera del Tour, pagando pecados que parecieron purgados. La temporada de Geox no acababa de convencer, dado el lustre de esos dos hercúleos líderes llamados Sastre y Menchov.
Apeados del Tour, se presentaron en la Vuelta con el ruso en lid de señor. Ese era el plan sobre la pizarra, pero este apático, a la par que excelente, corredor no acabón de rendir a satisfacción. Tampoco Sastre ha aparecido en la proporción deseada. El cambio de papeles, de roles, aunque lento, ha sido efectivo y culminó en la montaña asturiana. Cobo jugó a líder apostó de lejos y demostró que merece ser el líder.
Geox ha demostrado la cintura de la que carece Sky. Aquí el guió marcaba que Wiggins debía ser la apuesta, y parecen tozudamente decididos a que así sea. Un keniata bautizado por la bandera imperial, Chris Froome, pone en duda todo el entramado inglés. Contrarrelojea como su líder y escala mejor tras remolcarle en puntos donde la pendiente se pone en los dos dígitos, sin embargo es el segundo de abordo. El ímprobo esfuerzo que la multimillonaria escuadra inglesa desencadenó para traerse  Wiggo les ha hecho perder las perspectiva y ahora han dado chance a otros. Que no acaben arrepintiéndose les corresponde ahora ellos. No sé yo Unzué cuántas vueltas le daría a aquel Tour del 90, pero en Sky convendría que vieran el desenlace.

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