Geschwindigkeit es velocidad en alemán

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La foto que acompaña este breve post es la de Marcel Kittel entrando en la meta de Foligno, este viernes 13, en la culminación de la primera semana de Giro de Italia. Fijaros bien, Kittel cruza la línea mientras en la pantalla gigante habla el ganador André Greipel. Entretanto la carrera avanza hacia el norte, su destino de siempre, el de cada año, la s victorias se van repartiendo y la suerte marca las cartas.

En Foligno ha vuelto a ganar André Greipel, como dos días antes en la preciosa avenida empedrada de Benevento. Si el miércoles ganó por sorpresa, dejando por sentado que quien da primero, da doble, en Foligno Greipel ha pasado la mano por delante de todos, con un golpe final tremendo y una lección de cómo se las gastan los grandes para Caleb Ewan que llegó perfectamente situado, que manejó los tiempos genialmente pero pedaleó y pedaleó, cabeceó y cabeceó y no avanzó nada o casi nada. Le pasaron como misiles.

A la victoria de Greipel añadirle las dos de Marcel Kittel en el ciclo holandés, un doble triunfo coronado con una maglia rosa. En resumidas cuentas, de siete victorias en liza, cuatro alemanas, las cuatro al sprint, las cuatro en manos de dos ciclistas. Dicen los estadísticos del Giro que sólo Bélgica e Italia lograron, a nivel países, un arranque tan exitoso en un inicio de Giro.

No es la primera vez que hablamos de la primavera del ciclismo alemán. Ganan y ganan, al tiempo que el país recupera su vuelta naciona y Dusseldorf anuncia que acogerá la salida de un Tour. Es el círculo que se va cerrando después de una catarsis que explotó hace una década con el dopaje asolando todo el crédito de este deporte en el país más grande Europa. Esperemos que, Dios mediante, el veloz Greipel sea reconocido más a menudo en el tranquilo vecindario donde vive. Esa es la curiosa realidad del ciclismo en Alemania.

Imagen tomada de @MarcelKittel