Giro “made in Holland”

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El velódromo de Apeldoorn, un espacio multifuncional, a buen recaudo, moderno, bonito, chic, fue el escenario de la salida del Giro. Todo un evento esta carrera en este país de provincias, los Países Bajos, milagroso entramado de tierras ganadas al mar que no paran de cavilar como ganarle la partida a la naturaleza y al cambio climático.

El año pasado el Tour salió desde Utrech, el Giro lo hizo en Amsterdam hace seis y ahora en Apeldoorn, es una apuesta segura, un tiro hecha, los Países Bajos aseguran todo, gran afluencia de público, paisajes eminentemente ciclistas y caudal económico. La Vuelta intentó salir de aquí hace poco, pero se paró todo, aunque en 2009 ya lo hizo, en un circuito, algo horrible, en Assen.

Volviendo sobre el velódromo, el anillo de Apeldoorn, desde su pelousse se armó todo el festival que dio la bienvenida a la salida del Giro. Un tinglado tremendo, como solo el ciclismo es capaz de armar. Una pelousse llena de invitados, algunos muy ajenos al ciclismo, como en las carpas del Tour de Flandes, con sus mesas y copas de vino blanco entre ciclistas, auxiliares y mecánicos nerviosos y prestos, ofreciendo una estampa digna de una carrera de seis días, aunque en el marco de un prólogo de una gran vuelta.

Y el rey, qué decir del rey Guillermo. omnipresente y con corbata rosa, hablando con Tom Dumolin mientras calentaba a los pies del bus del equipo, primero, y lavaba lactato tras el esfuerzo comprobando que Cancellara no le ganaba. Luego entre los invitados, viendo y revisando el montaje, y lo mejor, a la izquierda de la rampa de salida, tremendo, mientras un corredor del IAM salía a todo tren.

En lo competitivo poco que reseñar más allá de lo folclórico de un prólogo. Algunas diferencias, ojo Landa para la crono larga, y algunos apuntes: el de Andrey Amador, marcando músculo frente al líder natural de su equipo. Amador defiende una cuarta plaza, no olvidemos. Tamibén Marcel Kittel amparándose en su condición de velocista-croner para no perder la maglia de su radar y Tom Dumolin, el ciclista del ruido, seguirle por el trazado era sencillo por la algarabía que despertaba… al final, todo redondo, salida holandesa y ganador holandés. Esta vez no hubo un Dennis que estropeara la fiesta.

Por cierto que el último en salir, Michael Hepburn fue primero una vez aquí, campeón del mundo de persecución por equipos en 2011, cuando Apeldoorn fue el ombligo del universo ciclista por unos días.

Imagen tomada de FB del Giro de Italia

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