#GiroPost: Ciclismo, capital Belfast

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Una imagen cenital muestra los perfectos relevos del Team Sky, tan perfectos como estériles. Al momento vemos una masa morada que lleva en ristre el ganador de hace diez años. Es el Lampre. Dos mundos, dos concepciones, una misma crono, la de equipos que ha abierto este Giro.

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Hay veces que un evento semifestivo como es la puesta de largo de una gran vuelta, se complica por el elemento más inesperado. Las nubes en Irlanda del Norte van rápidas y la lluvia va y viene como si estuviéramos en Lisboa. El problema no es correr bajo un manto de agua, es hacerlo en una recorrido húmero, resbaladizo y peligroso. Una pena porque un equipo enorme como el Orica –en este Giro con un plantel de rodadores de impresión- merecía mejor competencia.

En la carrera de los grandes Purito sale malparado, sin duda. No creo que sea tanto por la diferencia, con tres semanas largas por delante, como por las sensaciones de ciclista agazapado por unos dolores que no desaparecen tras su semana horrible por las Árdenas y su entorno. No me da buena espina el catalán. Muchos problemas para llegar aquí y una enorme presión, autoimpuesta por él antes que nadie. Nairo ya estuvo por delante, por detrás y por el medio azuzando a los suyos, esa ambición amable y cercana del colombiano no le priva de exigir lo mejor de sus compañeros. Pero nada peor que el Garmin que tuvo la mitad de su equipo por el suelo y encima dejó las opciones de Dan Martin en su isla nada más salir.  El Giro ha roto, queda mucho, adelantar cosas no tiene sentido. Pasemos a otra cosa.

Nos ha enamorado Belfast. Hubo algarabía en todo el recorrido, en una nublada tarde de viernes, con el sol poniéndose, la gente se echó a la calle. Qué pasión, qué colorido. Un rayo italiano en la sombría Irlanda. Y rosa, mucho rosa, que combinado con verde viste y engalana. Hasta la carretera pareció tintada. Espero la carrera mantenga el tono hasta Trieste.

Sortmont es sede del parlamento de Irlanda del Norte. Una gran recta conduce hasta su falda. Se trata de un edificio que a primera vista, de lejos podría pasar por esa sobria construcción londinense llamado Buckingham Palace. Lo cierto es que esta enorme recta ha sido lo más impresionante de una crono que sinceramente creo ha justificado que el Giro se haya ido tan al norte para dar lanzarse hacia la bota itálica. Lo han visto millones de personas. Felicidades a los norirlandeses porque han aprovechado el tiro.

Foto tomada de @cyclismactu 

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