#GiroPost El círculo de la vergüenza

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Tomando distancia, dejando pasar un rato, con cierta perspectiva, habiendo oído a unos y otros, creo que la jornada decimosexta del Giro de Italia se ha ganado de pleno derecho una página destacada en la historia del deporte más bonito del mundo. A groso modo y de forma somera quisiera despiezar varios aspectos que la jornada nos ha dejado y que, dada la densidad informativa, quiero empezar con los prolegómenos de todo el follón creado:

 

  • ¿Se debió haber tomado la salida? Yo creo que sí. Las dificultades del Stelvio y Gavia no fueron muy diferentes a las de otras ediciones y la nevada en el puerto más alto de la carrera fue un punto de dureza para los ciclistas que acabó cuando el helado descenso tuvo lugar, un descenso que habría sido igual de helado si no hubiera empezado a nevar a cinco kilómetros de meta. El mánager de Omega, Patrick Lefevere, se quejó amargamente de las condiciones como nunca le vi hacerlo de las Het Niuewsblad que sus chicos tuvieron a tiro en ambientes tan o más gélidos que el del Stelvio.
  • Las imágenes del Stelvio de ayer recuperaron el halo de ciclismo mítico, eso que siempre gusta recordar y que ciertos plumillas destacan cuando hablan de la dureza de este deporte, deporte por cierto que destripan a las primeras de cambio, sí con afirmaciones y comparaciones odiosas y asquerosas con tenistas, futbolistas y demás. Mejor se abstuvieran de opinar.
  • Los últimos kilómetros del Stelvio fueron la esencia del ciclismo, la carta de identidad, el ADN inherente a este deporte, tan bello y tan hastiado de oportunistas. Unas imágenes que definitivamente le hacen inaccesible en belleza al resto de deportes que ve este planeta. Sin duda en el Stelvio vimos las que posiblemente sean las imágenes de la temporada ciclista como el año pasado las tuvimos en el Galibier y sobretodo el día de las Tres Cimas de Lavaredo.

 

Hechas estas concreciones, creo que procede hablar, siempre desde mi subjetivo, y por tanto rebatible, punto de vista de lo que pasó del Stelvio a meta y posteriormente en lo que ha sido un tema que se ha alargado hasta el final de la etapa del día siguiente, la que ganó Pirazzi haciendo cortes de manga al respetable:

 

  • ¿Se debió neutralizar la bajada del Stelvio? Nunca jamás, y aunque no queda claro si se hizo o no, hay tantas versiones como implicados, lo que es obvio es que cuando das la salida abres el cajón a todo imprevisto e incidencia. Si las condiciones se prevén inhumanas, todos debajo de la bicicleta. ¿Qué hizo la Volta hace dos años en Port Ainé?. Una vez la carrera está lanzada, una vez Dario Cataldo tomó metros, es inconcebible esa decisión. Luego estuvieron las interpretaciones, que sinceramente a cada cual más dantesca pues en esta etapa pareció que no todos estuvieron en el mismo lugar al mismo tiempo. Por cierto la organización del Giro, a quien hemos siempre alabado su buen gusto en la comunicación de sus eventos, ha hecho un ridículo histórico.
  • La moto y la bandera roja. Historia curiosa esa de que una moto guiaría a profesionales de la bicicleta para bajar el descenso, igual que la versión que habla de que Nairo Quintana rebasó la moto, donde iba Marco Velo, para abrir hueco. En el único testimonio gráfico del inicio del descenso, Nairo va a rueda de Romain Sicard y Pierre Rolland y estos por detrás de la moto. Todo lo demás “parole, parole, parole,…”
  • ¿Dónde estaba el resto mientras Nairo tomaba distancia? Pues Ribogerto Urán por ejemplo bajando el puerto como lo haría cualquier cicloturista, estirando piernas y sacudiéndose un frío que mataba los sentidos. Sinceramente Rigo ha pecado de ingenuo y su director, Bramati, tres cuartos de lo mismo. Fue curiosa la hiperactividad de Patrick Lefevere, un personaje cuya trayectoria no se ha forjado por la ejemplaridad desde el momento que decidió ganadores de Roubaix a dedo.
  • ¿Las redes sociales mandan por encima de “Radio Corsa”? Uno que no tiene carnet de conducir sabe que una indicación luminosa en carretera sustituye a cualquier señal permanente. Los profesionales de la dirección ciclista deberían tuitear menos y prestar más atención a mensajes radiados. Si estos ya fueron confusos, ¿cuán más lo han de ser si estás pendiente del iPad?
  • Nairo es muy puta. No es la primera vez que este ciclista cargado de clase y categoría demuestra un poso en carrera que rara vez hemos disfrutado en Alejandro Valverde. En el último Tour, en las encerronas del País Vasco, en el Stelvio,… Nairo parece un personaje distraído pero está y cuando se le espera, aparece. Un lujo de ciclista que muy posiblemente haya sentenciado el Giro.

Con todo queda por ver en qué se resuelve el corrillo de manager enojados por el comportamiento de Movistar. Creo que esto quedará en nada porque en el fondo saben que todos han hecho el canelo de la forma más borreguil que nos podamos imaginar. No sé si alguno será capaz de dejar la carrera, lo dudo, en el fondo esto es un NEGOCIO y el sponsor no quiere pataletas, quiere los resultados que en el Stelvio muchos tiraron por el precipicio.

Imagen tomada del Facebook del Giro

INFO

Hemos pasado un fin de semana en La Costa Hotel, un nuevo sitio en la geografía del buen cicloturista. Aquí os lo contamos.

3 COMENTARIOS

  1. Nieve, lluvia, niebla, frio y ciclistas. De momento la etapa que salva el #giro de este año y que tendría que haberse visto en tv, en horario de máxima audiencia.

  2. Totalmente de acuerdo. Los descensos y los ascensos forman parte indisoluble de la competición. Pq habría que favorecer unos respecto a los otros? Ah que lo que sucede es que Nairo va mejor hacia abajo con agua que muchos y eso si que jode.

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