Giros muchos, como aquel de Pantani, pocos

1
46
vistas

Los calificativos aquellos días se hicieron pequeños, cortos. Menguaron. No podían hacer justicia. Sencillamente, se nos acabaron las palabras. El Giro de 1998 fue por muchos años la mejor edición que pudimos disfrutar merced a un ciclista, que quisimos recordar el día del aniversario de su pérdida, Marco Pantani, que con los tiempos sigue estando muy presente.
Situémonos en contexto. Finales de la década de los noventa, la que por muchos es considerada la de los abusos más flagrantes. Dominan ciclistas de perfil atlético, completos, fuertes rodadores resistentes en la montaña. Marco Pantani habría de convivir con Lance Amstrong al poco tiempo, pero antes, asumió el frente contra Miguel Indurain, Tony Rominger y cia. Ciclistas que le desplazaban en la crono lo que él no podía recuperar en la montaña. A ello se añadió también la forma díscola de correr del ciclista de Cesenatico. Sin disciplina más allá del día, con la perspectiva de cazar etapas, sin el rigor que se exige en tres semanas, no optaba a generales absolutas.
Aquel Giro presentó muchos de los condimentos inicialmente descritos. Un croner de postín, Alex Zulle, y un Marco Pantani aproximado al lado menos racional de entender un esfuerzo continuado y sostenido de 21 días. La salida se hizo además con el foguero Michele Bartoli, recién llegado de las Ardenas donde arrasó como nunca, repartiendo a diestro y siniestro. Memorable fue el duelo el del toscano con el propio Pantani por las cimas de la San Remo camino de Imperia, donde se impuso Angel Edo.
No obstante, la batalla de fondo era muy favorable a Alex Zulle. De salida, en el prólogo de Niza el suizo, flamante fichaje de Festina, aquel que tan mal acabó sólo unas semanas después en Dublín, golpeaba primero. Doble ganador de la Vuelta, el excelente ciclista helvético lideraba la carrera encendido pues no sólo propinaba en las cronos, ganaría la de Trieste, sino que también se mostraba sólido en montaña, en la cima de Lago Laceno también se impondría. Mientras Mario Cipollini se empachaba a triunfos, el suizo de gafas de lente gruesa ataba todos los cabos de su primer Giro, tres años después del logrado por Tony Rominger.
Pero ¿estaba todo bien atado? ¿todo?. Pues no. Camino de Val Gardena se armaba una escapada de larguísimo radio con Marco Pantani i Guiseppe Guerini a la cabeza. Ambos, con Patani en verde de mejor grimpeur durante la jornada y de rosa en el podio. La carrera eliminaba a Alex Zulle pero a Pantani le quedaba Pavel Tonkov, ganador dos ediciones antes. En Alpe di Pampeago el italiano daba en todas las claves para descolgarle pero no hubo forma. Al día siguiente en Pian di Montecampione volvió por la senda del ataque. Uno, dos, tres, cuatro, … Pantani tensa una y otra vez el ritmo sobre el líder del Mapei. Supera los 25 kilómetros hora sobre pendientes del 8-9% como reza el vídeo.  No había manera, con la crono final, el calvo con el pañuelo en testa no se podía permitir tener al ruso solapado a su rueda trasera. Cuando parecía que aquello no daba más de sí, pam, Tonkov cede metros. La travesía hasta la cima fue un canto a la leyenda de este competidor que hoy aún nos empaña el espíritu. Con la carrera ya amarrada, Pantani incluso firmó mejor crono final que el propio Tonkov 48 horas después de que en Montecampione el Pirata se ganara nuestro respeto para siempre. 

Publicidad

1 COMENTARIO

  1. Mi recuerdo de Pantani, fué en una Vuelta a Castilla y León… montado en un coche con los pies sobre el salpicadero, ya no era el Pantani de leyenda. Lastima que no supiera tener los pies en la tierra después de haber rozado la gloria.

Deja un comentario