El Grand Slam de Mark Cavendish

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Mirad a Cavendish cruzad la línea de meta en Doha. Me encantan los ciclistas con ambición, aquellos corredores que muestran decepción cuando pierden. Cavendish, que ya fue oro en Copenhague hace cinco años, casi hizo una suerte de caballito llevado por el cabreo de verse superado por Sagan saliendo por la tangente, por donde no habá sitio.

Nos vamos unos meses atrás. A la primavera, cuando Mark Cavendish anunciaba su plan para el año 2016. Le tomamos por loco, incluso por estúpido, al creerse capaz de reverdecer ciertos laureles, brillando en escenarios tan distantes en esencia y localización como el velódromo de Rio, los desenlaces del Tour y las artificiales tierras adelantadas al mar de Qatar. Sinceramente, no le creímos capaz.

Pero en el ideario de Cavendish, como en el mundo anglosajón en general hay un término “challenge” que significa reto, desafío, la forma de expresar un anhelo, darle forma y querer asaltarlo. Cavendish nos demostró que estábamos equivocados. Ha ganado etapas en el Tour y se ha cogado sendas platas en Río y Qatar, que aunque suenen a derrota, encierran un mérito enorme.

En el Tour el mejor velocista fue Cavendish. Mientras mirábamos a Kiittel y Greipel, especialmente, asistíamos con cierta condescendencia a la presentación de Cav en la Normandía gala. Fichado en un equipo que no era del tamaño de Sky y Etixx aquello parecía un camino hacia una jubilación adelantada, una historia de ciclista venido a menos capitaneando un equipo con aspiraciones grandes. Pues les dio cuatro etapas entrando con derecho propio entre los más laureados del Tour. entre Merckx, Hinault y gente de este calibre.

Luego vino Rio. No pudo con Viviani en el omnnium, pero sinceramente mostró una polivalencia evndiable, haciendo las cronometradas, remando en la eliminación y haciendo cálculos en la puntuacion. Que un tipo que es una leyenda en un país muy de leyendas, se arremangue y baje al barro como el primer día, dice mucho de él. Y sí, sé que muchos arremetieron contra él por la caída que dicen ocasionó, Cav ha sido muchas veces marrullero, pero no creo que en esa carrera lo hiciera intencionadamente.

Y este camino lleva hasta Qatar, hasta su segundo podio en un mundo, tras ser oro, ahora es plata. Lo ha tenido a tocar, pero la misma frustración que él causó a muchos, le propinó Sagan que tan fácil parece ganar cuando se lo propone.

No le queda mucho por demostrar a Cavendish, pero ahí está y si no cuelga la bicicleta tened por seguro que éste no esquivara la lucha. Qué ciclista, qué ciclo, una leyenda para engrandecer el segunda arco iris de Sagan.

Imagen tomada de British Cycling

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