Hambre de ciclocross

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Practiqué ciclocross en mi época de cadete y juvenil. Con los años entré a trabajar en la naranja durante el invierno y me centré en la carretera. Dejé un poco de lado el ciclocross, pero la verdad, es que siempre me apasionó porque es pura diversión, dentro del sufrimiento, y es salir de la rutina de la carretera, que ojo, no digo que no le guste, pero ya no me motiva, a no ser algún reto puntual. 

El ciclocross es hoy una modalidad normalizada en el ciclismo. Hemos conseguido un calendario amplio de tres meses, atrayendo a gente que hace un gasto de material y se prepara como el que se prepara para la temporada de carretera, como cualquier “master hijo de vecino” en la carretera.

Y te explico porqué: a nadie se le ocurre meterse por ejemplo en la Volta a la Marina, sin estar bien entrenado y exponerte a que después de madrugar y gastar gasoil en ir a correr, te quedes del grupo en el quinto kilómetro. El ciclocross te permite hacer tu propia carrera, está el que gana, está el que quiere hacer top ten y después están los que cada fin de semana, tienen su pique personal, con un compañero, amigo o enemigo.

Sabes que vas a poder correr la carrera completa casi siempre. Incluso en élites, puedes correr las mejores carreras del calendario nacional, junto a los mejores profesionales de la modalidad. ¿Dónde más puedes hacer esto? 

A ello se suma el ambiente, que es muy bueno por el simple hecho que es un deporte muy individual. No pasa como en carretera con los típicos cabreros: “que si has tirado a por mí”, “que si no me pasaba a relevo”, “que salían todos a por mí”… Al final de carrera, sólo queda felicitar al ganador y comerse un bocadillo viendo las siguientes categorías. En una carrera de ciclocross conocí a mi mujer, he hecho multitud de amigos, te relaciones y disfrutas de la competición ¿Hay un plan mejor?

Lo único que queda es pulir un poco es el tema profesional y que un chaval pueda dedicarse a esto al 100%, pero vamos por buen camino. En las escuelas trabajamos mucho la parte técnica: subir, bajar de la bici, curvear bien. Hacemos cuadrados de equilibrio, carreras a ver quién es el más lento, y simulacros de salidas. Los chavales ven una montonera y lo primero que hacen es saltar de la bici y correr por un lado. Son puras esponjas, es increíble lo que se puede llegar a pulir a un niño de seis a ocho años a nivel técnico.

Tenemos niños que hace dos años no sabían ir sin ruedines y ahora mismo están parados un minuto en equilibrio o son capaces de saltar obstáculos con sólo ocho años.

La escuela es principalmente de carretera, pero los monitores sentimos pasión por el ciclocross, y eso se nota. Hace unos días reunimos más de veinte niños en el circuito de ciclocross y llegaremos a treinta, seguramente. Imagina lo que supone para el ciclocross esto, dentro de unos años, y es gracias al trabajo de escuelas como la nuestra y también a la Federación Valenciana.

Para mí la bici de ciclocross es el arma perfecta. Es el todo terreno de las bicis, va bien por ciudad, no llega a ser un lastre en carretera, va perfecta por caminos e incluso es útil por alguna ruta más radical.

Ahora mismo Euskadi, Cataluña, Valencia, Galicia y Madrid son las principales referencias, pero ojo, Baleares y alguna más se están animando. El ciclocross está de moda, es pura diversión, transmite buen royo, incluso hay como un submundo a nivel estético de ropa, calcetines y colores, que son muy propios a una modalidad que cada día más es la preferida de muchos.

Por Jordi Berenguer

Imagen tomada de Bioracer

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