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El fin de fiesta que lleva a Il Lombardia

Il Lombardia JoanSeguidor

Mundo Bicicleta

El fin de fiesta que lleva a Il Lombardia

El fin de fiesta que lleva a Il Lombardia

Tiempo de lectura:3 Minutos

En Il Lombardia los sueños se apagan, el ciclismo hiberna, pero cada año la cita llega puntual

Octubre es un mes muy especial en la bella Italia.

Y para visitarla aún más.

Los turistas empiezan a desaparecer con los primeros fríos del norte, los precios de hoteles y restaurantes bajan con la temperatura, aunque el clima italiano aún conserve algo de calor en según qué regiones.

Venir a Italia en octubre es una buena idea precisamente por esta combinación de buen tiempo a buen precio.

Por eso el inicio del otoño es muy querido por los italianos que pueden disfrutar aún de sus playas tranquilamente y, sobre todo, con la llegada de octubre, deleitarse con las numerosas fiestas gastronómicas que se montan por toda Italia, auténticos festivales de comida que se celebran coincidiendo con la época de maduración de muchos productos de la tierra.

Tiempo de ferias, clásicas e Il Lombardia

Tiempo de ferias y también tiempo de clásicas en “La Bota”, puro aroma a ciclismo añejo.

El aficionado tiene motivos más que suficientes para acercarse hasta el país más bello del mundo, en su momento más dorado, cuando los árboles amarillean sus hojas, se despojan de ellas y caen con armonía al suelo.

Es el mes de las hojas muertas una sinfonía de olores y colores en toda Italia, descubriendo bellos rincones al paso de los ciclistas que disputan las diferentes clásicas que se llevan organizando en este bonito mes desde tiempos memorables, como pueden ser los amables pueblos que cruzan, con sus casas arremolinadas junto a sus iglesias.

Podemos perdernos por numerosas rutas, siguiendo carreras como el Giro dell’Emilia, en los alrededores de Bolonia, una clásica centenaria de prestigio que era territorio casi exclusivo de sprinters y clasicómanos.

Sin embargo, con el paso de los años, se ha convertido en una exigente y bella prueba para todoterrenos con la inclusión de la explosiva subida al Santuario de la Madonna di San Luca, teatro natural de fin de función de la Emilia con su majestuoso pórtico clasicista.

Alessandro De Marchi lo conoce bien.

Endura SK-SC

Y es que el ciclismo en Italia es un deporte estrechamente ligado al catolicismo, como supone otro ejemplo de escalada divina la que se realiza en el Giro de Lombardía, ahora Il Lombardia, el quinto y último Monumento del ciclismo mundial de la temporada.

La ascensión al santuario de la Madonna del Ghisallo, el templo ciclista más venerado en Europa.

Delante de la ermita hay una estatua de Fausto Coppi y en el interior hay bicicletas, maillots, entre otras muchas ofrendas que han donado muchos ciclistas de todo el mundo que han venido hasta aquí en peregrinación para admirar todas estas reliquias que decoran sus paredes.

Es en esta última gran clásica de la temporada donde quizás podamos contemplar los mejores paisajes de todas las carreras de un día.

El recorrido lleva a los ciclistas desde el bello lago de Como, rodeado por montañas que a estas alturas pueden estar ya cubiertas de nieve, pasando por paisajes preciosos pintados con los coloridos otoñales de las hojas muertas.

Un escenario que siempre ha sido sinónimo de batallas emocionantes, como las que aquí se vivieron entre los años 20 y 50 con las hazañas de los grandes ciclistas italianos como Gino Bartali, Fausto Coppi o Alfredo Binda, que le dieron un espaldarazo definitivo a la prueba como gran clásica internacional.

Il Lombardia Sormano JoanSeguidor

La ascensión casi definitiva al Muro di Sormano le otorga unos tintes épicos, con sus casi 2 km con una pendiente media del 15,8% y con rampas de nada menos que hasta el 27%.

Muchos dicen que este tramo de escalada es el más duro del mundo que se puede hacer en bicicleta.

Una trampa brutal.

Las compañeras de Il Lombardia

El Giro di Lombardía, junto a la Milán-Turín y el Gran Piemonte, forman el Tríptico de otoño, casi podríamos decir el epílogo de octubre, ya que las tres carreras se corren como máximo en un intervalo de cuatro o cinco días en esta vibrante semana de octubre.

Desde Milán hasta Turín, podemos disfrutar de la clásica más antigua del mundo, una carrera que se disputó por vez en primera en 1876 cuando 8 pioneros corredores se lanzaron a por esta aventura: sólo 4 ciclistas llegaron a Turín.

La clásica se popularizó enormemente a partir de la postguerra, cuando ciclistas de la talla de Magni, Motta, Bitossi, Binda, Guerra, Bartali y más recientemente con los Battaglin, Saronni, Moser o Bugno, compitieron en esta carrera con salida en los suburbios del sureste de Milán y llegada cerca de Turín.

Castelli, la buena costura italiana 

Ahí afrontan la doble ascensión final a la Basílica de Superga, por su vertiente más exigente con sus 5 km al 9% de media y rampas máximas de hasta el 12%.

Gran Piemonte completa la trilogía de estas clásicas de leyenda, una carrera que recorre seis de las ocho provincias del Piemonte, incluida la metrópoli de Turín, después de haber superado la principal dificultad de la jornada: la ascensión que conduce a Alice Superiore.

Con todos estos ingredientes, hacen que sea una auténtica caricia de otoño disfrutar del ciclismo clásico a final de temporada.

Imágenes: FB de Il Lombardia

 

 

 

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