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Ivan Basso te mata, muy lentamente

Mundo Bicicleta

Ivan Basso te mata, muy lentamente

LBD Cambrils P

No ha sido objeto habitual de análisis ni percepción Ivan Basso en este blog. La única vez que lo fue, no hace mucho, ocupó su espacio por las obviedades que retrata diariamente en su twitter, multitudinario, como no podía ser de otra manera. Cierta mofa se pió por los canales del pajarillo y no fue para menos. Pero esta vez no. No estamos para hablar de las banalidades del varesino en las redes sociales, queremos darle un tinte de seriedad. De reflexión.

Mueca asesina
Muchos ciclistas venidos de una sanción por dopaje, o similar, despiertan la curiosidad del respetable en términos de rendimiento. ¿Será el de antes? Muchos se cuestionan, no sin tino. Cierto es que un periodo de uno o dos años no puede dejar indiferente el físico de nadie, por mucho que digamos que se trata de un fuera de clase y que gana antes y después del castigo con la misma solvencia. Eso puede pasar, pero es imposible que hablemos de la misma persona, es físicamente improbable.
Ivan Basso es uno de los corredores cuyo morbo siempre nos ha guiado la mirada cuando le hemos visto desde el Giro de su reaparición, el de hace tres años. Desde su vuelta a la normalidad sí que hemos apreciado un cambio, casi radical en el lombardo, vaya si lo hemos notado. Pasado su ciclo de penalidades, volvió con Liquigas y se encontró sin la aparente buena chispa que guiaba sus acciones allá por el 2005 y 2006. Ivan Basso fue sin duda el ciclista mejor situado para suceder a Lance Armstrong. En esa lid, incluso Johan Bruyneel le reclamó sin éxito para el Discovery, donde duró lo que un caramelo en la puerta un colegio, pues le tenían con la X en la espalda tras la Operación Puerto. No tiene suerte el belga con los cambios de líderes como vemos.
Una vez de vuelta, Basso exhibió un buen golpe de pedal pero de perfil bajo. Nos explicamos, sus extraordinarios ataques a Lance Armstrong en 2005 o la mejora experimentada en las cronos quedó en eso, en aquella época. El nuevo Basso es un diesel, cuya virtud no es el cambio de ritmo. Aflora de su molinillo un ritmo infernal, que te mata, te saca de punto con lentitud, de forma parsimoniosa. En 2009 esa estrategia con los explosivos Di Luca y Menchov no surtió efecto. Pero sí en 2010. Recordemos el Zoncolan. Basso desde lejos, a su aire, descolgando a uno, al otro. Cayeron Nibali, Scarponi y finalmente Evans. Así, como quien menea el frutal maduro. Basso acabó de rosa en Verona.
Y en estas, Basso espera obtener el éxito en este Giro. A pesar de jugar con la cuenta a atrás en su cogote es consciente que éste es su camino. El Barça dicen que la toca hasta la saciedad, pero te machaca. Basso  maneja el desarrollo para saber que tarde o temprano volará solo. Las palabras de Purito Rodríguez en Cortina d´ Ampezzo no son precisamente las de un ciclista embriagado por ganar una etapa vestido de rosa: “Ha sido  una etapa muy dura. El Liquigas-Cannondale ha hecho un trabajo enorme y, si van a mantener este ritmo el viernes y el sábado también, no será fácil para mí y para nadie más resistir y mantenerse delante”. Las del catalán son impresiones que calan finas, pero matan. Basso prorroga por delante su ritmo en las piernas de sus compañeros. Miremos las desgracias de Kreuziguer, Tiralongo, Henao e incluso Scarponi. El rodillo de Liquigas e Ivan Basso han activado su estrategia. Tienen dos días para plasmarla en resultados. 
Foto tomada de http://www.spectator.co.uk 

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