José Ramón de la Morena y su curiosa relación con el ciclismo

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José Ramón de la Morena. Curioso personaje. “Herciano” desde su creación como figurín de lo social. Entremés de medianoche para “Supergarcía” durante años, se creció hasta el cielo cuando logró derrotarle con idénticos métodos que denunciaba del bajito locutor que vestía colores butano.

De la Morena con el ciclismo tiene una relación de altibajos. Cuando presentas un programa deportivo cuyo nombre acuña una de las partes de una portería de fútbol, el crédito es el que es, por lo simplista de la cabecera. Todo el deporte cabe en una portería. Así nos va. Sin embargo ello no le ha quitado prestar especial atención a este ciclismo, tan arrinconado, por el que dice tener pasión y devoción. Amor incondicional que plasma humanamente a pie de valla, esperando a los protagonistas alcachofa en mano para adquirir las temblorosas impresiones del quejoso protagonista.

No sé si lo dijo, pero así lo entendí una vez, cuando volvió a las cunetas dijo hacerlo por amor a este deporte que tanto amaba. Habrá que creerlo. No obstante dos detalles, al margen del morbo con el cual ha diseccionado cada uno de los escándalos, siempre admito del personaje. Aquellas pullas que le dedicó al minúsculo semanario ciclista que fue el Meta 2Mil como si el mismo demonio fuera o el apelativo que envío vía toda una cadena Ser a Fran Reyes, cuando éste ejercía de jefe de prensa del Team Geox. En ambos casos quedó probada la desproporción de sus palabras.

Ayer, pasada la medianoche, lo que empezó siendo una conversación sobre el devenir de Fernando Llorente en el Athlétic Club de Bilbao acabó dando pistas disimuladas para el gran público que le sigue en manada, pero significativas para quienes conocemos el intríngulis del negocio. Cómo no, pañuelo en mano, relató un recuerdo lacrimógeno sobre una de las ligas del equipo vasco frente al Real Madrid. Siempre el recuerdo, siempre “cualquier día pasado fue mejor”. Sólo le falta admitir que aquellos fueron tiempos donde su mirada brillaba con la intensidad de un crío de esos que juegan su torneo de Brunete.

Lo brillante llegó cuando aludió a Sabino Padilla. Recortamos algún extracto, aunque no de forma textual: “Lo conocía perfectamente de antes. Era amigo suyo, pero hay cosas que yo llevo a rajatabla, lo que te enteras como amigo no lo puedes utilizar como profesional. Todo lo que había visto de Sabino era como amigo. Cuando un día me llama y me dice que había sido nombrado médico del Athlétic”.

O sea, hay cosas que por amistad no cuenta por muy denunciables que sean. Son amigos. Como diría su “bien amado” García “si un amigo mío atropella a una vieja, pregunto qué ha hecho mal ésta”. ¿Qué no podía contar de Padilla que había visto años antes? ¿Por qué no recordó que en ese periodo estuvo en Banesto con Miguel Indurain?

Aunque no insinuó su pasado, cómo se ha de ver el ciclismo que los amigos de sus asalariados no le reconocen pasado en el mismo, le dijo: “Ten mucho cuidado Sabino que como te dé positivo un jugador te la vas a cargar y zas. Los experimentos los realiza con el equipo filial. En una semana se lesionan tres del primer equipo y hacen debutar a Gurpegui contra la Real Sociedad. Pasa control y positivo”. ¿Qué experimentos realizaba con el filial? No queremos saberlo. Valga un dato si lo normal para una persona de nandrolona es de uno y Gurpegui da trece. Esto también vino a decir el locutor.

Foto tomada de http://ecodiario.eleconomista.es

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3 COMENTARIOS

  1. Sin olvidar la petición de Lamikiz -entonces presidente del Athletic- a De La Morena como mediador entre el club y el CSD para indultar a Gurpegui. Tremendo.

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