La vida loca de Michal Kiatkowski

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Una de las tónicas en las inenarrables retransmisiones de Televisión Española de este Tour fue oído continuamente a Carlos de Andrés reclamando eso que los catalanes decimos “seny” a Michal Kiatkowski. Cada vez que el polaco pasaba en cabeza, tentaba la fuga, armaba el ataque o sencillamente se descolgaba, el longevo locutor apelaba al sentido de la responsabilidad y los kilómetros en competición.

Quizá el narrador prefiera la actuación ambigua y conservadora del Movistar, o las grises “performances” de Tejay Van Garderen, posiblemente prefiera que el espectador que informa se dé una siesta, porque la suerte de comentarios invitaba a ello.

Es obvio que Kiatkowski ha competido bastante este año, pero su Tour ha sido una delicia, un canto a la improvisación y pasión que este deporte a veces pierde entre estudios, túneles del viento y Excel. El polaco fue un elemento  atrayente en muchos momentos en que la carrera no dio más de sí. Es notable por ejemplo ver la cantidad de veces que fue top ten provisional o a final de una etapa, incluso las veces que pudo vestir el maillot amarillo de manera virtual. Su ataque con Tony Martin en los Vosgos fue detonante, por ejemplo, de que el pelotón no pudiera pararse del todo a esperar a Alberto Contador, cuando éste miraba de remprender la macha.

Kiatkowski ha concluido el Tour con 62 días de competición, y le quedan unos cuantos, prevé la Vuelta Polonia en agosto. El año pasado por ejemplo, en datos de Procyclingstats, culminó 66. Quizá por eso, y porque lleva un buen puñado de triunfos, planteó el Tour así, al tuntún, aprendiendo entre pájara y pájara por no saber medir las cantidades de pasión a su oficio, pero aprendiendo en definitiva a ser ciclista y dibujar sus límites que por el momento quedan bien marcados en la montaña.

Con todo siete triunfos jalonan su palmarés de 2014, incluyendo las victorias en febrero de Algarve y Mallorca, sumando la Strade Bianche –una de las carreras más impactantes de la campaña- y una crono en Romandía. Balance para nada escaso si tenemos en cuenta que se ha batido con los mejores a cara descubierta y sin esconder lo más mínimo. Ciclistas así hacen falta en momentos bajos.

Imagen tomada del Facebook del Tour de Francia

INFO

Mikel Kolino en el Camino de Santiago “non stop” de Mikel Azparren

El próximo 16 de agosto Mikel Azparren se pondrá en marcha desde Roncesvalles a las cuatro de la tarde para intentar llegar al umbral de la Plaza del Obradoiro justo 24 horas después. El reto mayúsculo implica además de un terrible esfuerzo en ese tramo de 756 kilómetros ingentes entrenamientos previos que podéis seguir aquí.

Esta no será la primera vez que Azparren tome esta ruta con tan alta ambición pues ya la completó en 24 horas y 56 minutos sin parar y tras un momento complicado en la Cruz de Hierro, justo cuando la ruta abandona la Maragatería para introducirse en el Bierzo.

Azparren montará un par de bicicletas Orbea y vestirá la indumentaria Q36.5.

Mikel Kolino será uno de sus acompañantes junto a diversos auxiliares y un juez que esperemos pueda certificar tamaño desafío.

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