La asignatura pendiente de Van Avermaet

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Mirad el palmarés reciente del Het Nieuwsbald, esa carrera que como nos ilustra nuestro amigo Gerardo Fuster, siempre fue Het Volk hasta que el efecto mercantilista sepultó tan mitico nombre. Mirad y veréis a Stannard, Paolini, Flecha, Vanmarcke, Langeveld, Hushovd,… incluso a Pozzato y Gilbert.

¿Qué tienen en común todos estos nombres? pues que su victoria en la primera clásica del adoquín no les implicó continuidad en los resultados. No sabemos si porque está lejana de las grandes citas, si por el frío que la suele condicionar, si por la ausencia de algunas figuras, pero el ganador aqui no tiene motivos para ser protagonista e incluso triunfador de la inminente primavera.

Esta etiqueta, esta losa, recae este año en Greg Van Avermaet, un corredor por el que nunca hemos escondido admiración y que el sábado hizo diana nada menos que ante Peter Sagan. Y es ahí donde reside parte del encanto de las clásicas. Van Avermaet gana en un sprint a un tipo más rápido que él, cuando en Flandes perdió ante otro, sobre el papel, más lento como Cancellara. Incluso si nos apuráis este mismo Van Avermaet perdió esta misma carrera hace dos años, mano a mano, con Ian Stannard. Ya veis, las cartas no están marcadas.

Pero a Van Avermaet se le acumulan otros retos, otras amenazas que afrontar. Ha ganado su primera clásica importante a las puertas de los 31 años. Aquí se le describe como un ciclista de carácter blando con carencia de liderazgo, que no le gusta mandar y a veces corres relajado, tanto que los momentos clave le pillan desprevenido. Lejarreta acostumbraba a ir el último, desimpresionado y no fallaba muchas veces.

No sabemos qué influencia ha tenido ese carácter en sus resultados, porque aventurarnos es gratis, más cuando le vemos delante en las mejores carreras. Podios en Flandes y Roubaix le avalan, pero aun no los éxitos. Si a Sagan todos le presumen un monumento más pronto que tarde, al belga también.

Porque a Van Avermaet se le conocen muchas virtudes y entre otras la regularidad, pero esto no premia eso, esto premia la pegada, el momento. La primavera no tiene una clasificación a los puntos o por tiempos, la primavera tiene varios peldaños y en el máximo escalón Van Avermaet nunca ha estado.

Esa regularidad tiene además otro estadio. Es bueno en todo, pero el mejor en nada. Ahora mismo es, sin temor a equivocarnos, el único ciclista capaz de ganar Roubaix o Lieja, Flandes o Lombardía, y como no San Remo también.

Obviamente en algunas se defiende mejor, pero no adivinamos otro que le pueda igualar, quizá el más proxmo sea su compañero Gilbert y en el futuro Sagan si hiciera una metamorfosis a lo Jalabert. Thomas, en otros frentes, y posiblemente Stybar pudieran estar ahí. Pero nadie, repito, al nivel de Van Avermaet.

Como veis muchas virtudes que esperan ser bendecidas por el triunfo. Como decimos el ciclismo a veces es justo y creo que a este belga de generosa entrega, le debe una.

INFO

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