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¿La bicicleta desgravando en la renta?

Mundo Bicicleta

¿La bicicleta desgravando en la renta?

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

Pocas cosas pasan por causalidad en la “media machine”. Cuando surgen temas recurrentes y se sostienen en un cierto pellizco de tiempo, algo hay, que por detrás, sin percatarnos se mueve. Bien sea desde el poder establecido, bien desde algún gremio o bien desde algún cazador de tendencias.

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No sé si existe algo así que en UK llamarían un “trend hunter” en la prensa española pues es curiosa la profusión de artículos relacionados con la bicicleta en la ciudad que detectamos en la prensa importante de este país. Hace unos días nuestra amiga Olga Àbalos nos daba cuenta de una pieza en el país fechada hace una semana. Bajo el título “Las bicicletas son para el trabajo” se empieza afirmando la posibilidad, muy británica por cierto, de que las empresas incentiven a sus trabajadores la adquisición de bicicletas para acercarse a su empleo diario.

Hace tres meses que la empresa Grass Roots, una especie de consultora que tiene por objeto mejorar el resultado empresarial de sus clientes, presentó al Ministerio de Hacienda una opción de adquisición de bicicletas para las empresas que funcionarán como las retribuciones flexibles del empleado, es decir como si fuera la compra de un equipo informático o la dotación de cheques de comida. Según esta misma empresa mediante esta medida se podía aspirar a que el 20% de la población se acercara a su trabajo en bicicleta, en lo que se estima un impacto de 500 millones de euros pues sería un golpe certero a la viabilidad de la industria relacionada con la bicicleta.

Hace una semana, Juan Antonio nos contó desde Londres, donde acude diariamente a su trabajo de enfermero en bicicleta, que allí existe algo similar, y aunque está claro que la capital inglesa está lejos de ser perfecta en el desarrollo de la bicicleta y en la seguridad que proporciona a sus practicantes, sí que se están dando los pasos para conseguirlo. En nuestras idílicas ciudades nórdicas, como David Bartolomé nos escribió hace unos meses, el respeto y la seguridad del ciclista no son tan perfectas como nos imaginamos. En todos los sitios se cuecen habas, pero allí al menos se apuesta.

Al parecer son varios los problemas que echan atrás a las personas a animarse a ir rodando a su trabajo. Hablan del tráfico, pero también de las cuestas, algo que a la gente que no está en forma le supone un gran problema. Sin embargo probarlo paulatinamente puede ser una opción. Por ejemplo introducirla una o dos veces a la semana y comprobar que tu estado de forma y ánimo crecen al ritmo de tu velocidad hacia el trabajo.

En El Mundo, el otro gran diario nacional, se hicieron eco hace tres días de un informe de la OMS y la UE en el que comentan que una bicicleta instalada en las ciudades podría evitar unas 10.000 muertes anuales por la obvia reducción en la contaminación atmosférica si un número importante de personas se decantan por este sistema. Y no sólo eso, la descongestión de la red pública podría mejorar el servicio, por menor aglomeración y por tanto repercutir en el bolsillo del contribuyente con precios mucho más asequibles.

Como ven el debate está encima de la mesa, argumentos se dan, incluso se aportan soluciones, está claro que nada es sencillo, que las ciudades de España alcance la perfección de Copenhague es complicado, pero más improbable será si desde los entes pertinentes no se cree que éste no es que sea el camino, es que es el único camino si no queremos convertir nuestras ciudades en insalubres lugares de concentración humana.

Imagen tomada de urban-m.com

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1 Comment

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  1. David

    17 de abril, 2014 at 20:12

    Como escribí no hace mucho en un artículo suyo, Sr. Vega, aquí, en nuestra España, si ven que aumenta significativamente el número de personas que utiliza la bicicleta, no desgravarán, sino que gravarán con impuestos el tener y poder utilizar la bici por la vía pública.
    Sin tener en cuenta, que no habrá el menor intento de modificación para tratar de mejorar las vías de circulación, para que vehículos de motor, bicis y peatones, vayan con la mayor comodidad y seguridad posible. Y si se hace algo, será una chapuza indecente, como muchas veces ocurre.
    Y en el caso de que realmente se llegue a ingeniar y realizar unas vias de circulación decentes, me faltaría por ver si nuestro civismo (me incluyo el primero) nos permitiría convivir diariamente sin percances como el pan nuestro de cada día.

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