La bicicleta modernista

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Hace cien años, e incluso antes, la bicicleta era tema usual de conversación. Pululaban por las calles, maltrechas, medio rotas, muchas sin asfaltar. Algunos transeúntes se asustaban al verlas aparecer girando la esquina, sin previo aviso. Fue curioso, un elemento de esfuerzo individual, calorífico, tuvo acogida de inicio en las clases pudientes.

Marqueses, condes, empresarios incluso ilustrados como José de Echegaray, el primer Nobel español, pintores que la retrataron fueron garantes del nuevo invento venido de Europa, tan cerca, tan lejos. Marcas inglesas, elegantes, alemanas, prácticas, francesas, refinadas, e italianas, el compendio de todas las anteriores, entraron por los distribuidores ante la total ausencia de fabricantes a este lado de los Pirineos. Y pasó que el invento gustó al resto de sociedad y creció y creció hasta que el coche irrumpió para hacer la vida más fácil, aunque a la larga más congestionada.

Para recordar ese tipo de sociedad, que acogió el nuevo engendro con pasión, se celebran en muchas ciudades las llamadas pedaladas modernistas, otra manera de “hacer bicicleta”. En Barcelona es este fin de semana, y aunque no sea al uso, esto también es ciclismo urbano.

El recinto modernista de Sant Pau, otrora hospital –un lugar que si no habéis visto merece mucho la pena-, es el punto de partida de un itinerario que aprovechará un domingo por la mañana y el maravilloso escenario que es el Eixample barcelonés, para revivir aquellos años. Calles como Aragón o Passeig de Gràcia, engalanadas de fachadas del momento, serán transitadas, así como el Passeig de Sant Joan y su Arc del Triomf, lugares de sabor puramente original de aquellos momentos.

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La ropa no obstante será el elemento clave de la jornada. A saber, no se aceptará, al menos visualmente, una indumentaria moderna. Hay que venir de época, con clase y elegancia, como lo hacían nuestros ancestros. Chalequito gris, gorra, y pantalones anchos enjutados en calcetines altos y apretujados. Ellas sombrerito y faldillas con volantes, por debajo de la rodilla.

Si podéis hacerla perfecto, si podéis acercaros también. Veréis la esencia de ese elemento que hoy lucha por volver a conquistar las calles. Esperemos que aquel glamour le acompañe en este viaje.

Fotografías tomadas del FB de  www.pedalsdelmodernisme.com y Anna Sànchez-Juàrez (c) Museu del Modernisme Català

INFO

Mirad las gorras de Lucky Bastërds con motivo de la “Bicicletada Modernista”

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