La bicicleta nunca os hará daño

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Cuando os hablo de David Lozano seguro que no os sonará lejano este nombre. Larguirucho y elegante ciclista, David es uno de los tipos que monta con mayor naturalidad sobre una bicicleta en este país. Carente de aspavientos, de trazada sencilla y corte natural, siempre se prodigó en BTT y ciclocross. Carreras explosivas, cortas, con “sabor a sangre”, como me dijeron un día.

Sin embargo hubo una época en que síntomas poco usuales asaltaron su cuerpo. Perdió unos ocho kilos en un mes, se notaba falto de fuerza, algún mareo le acompañaba. La cosa pasó a mayores cuando los efectos pasaron a la vista. Llegué a ver en blanco y negro” admite. Él que reconoce las matrículas a kilómetros, veía en blanco y negro o simplemente veía poco o nada. Aquello fue la alarma, pero el detonante le llegó tras la fiesta de cumpleaños de un primo. “Comí tarta y por la tarde corriendo al hospital” recuerda. En efecto le diagnosticaron diabetes.

 

En mi casa mi padre es diabético, pero su relación con la bicicleta no era la mía. Él salía de vez en cuanto. Yo quería seguir compitiendo. Era mi gran preocupación”.

 

De aquellos momentos han pasado casi dos años, entonces estaba en plena campaña de ciclocross, una modalidad que con su forma de tratar la bicicleta, con sumo cuidado en cada cambio y viraje, se acoplaba perfectamente. Esfuerzos de una hora, o dos como máximo cuando hacía BTT. David tenía el cuerpo hecho a exigencias superlativas, pero muy concentradas.

Y tuvo que hacer un cambio de chip que culminó con el fichaje por el equipo profesional de Novo Nordisk, nombre de una farmacéutica que tiene por objetivo las personas con esta dolencia. El cambio de chip a pesar de los inconvenientes iniciales ha sido para mejor. Con el contrato que se ganó en el seno de este equipo que viste de inmaculado blanco, ha podido dedicarse al 100% al ciclismo y con ello su rendimiento no tiene absolutamente nada que ver con el de hace dos años.

Ahora rindo cuentas a un equipo, antes corría individualmente, ahora lo que haces en una etapa te condiciona en la siguiente. He pasado de competiciones cortas a esfuerzos largos que me implican una concentración de varias horas, algo a lo que no estaba acostumbrado”. El aprendizaje es acelerado y no lleva manual de instrucciones. Su relación con la diabetes también le significó un aprendizaje a marchas forzadas en la convivencia con la enfermedad pero con todo admite que todo esto no es ningún hándicap en mi profesión de ciclista. Al contrario lo concilio bien”.

 

El problema es que hay una muy mala educación respecto a lo que implica ser diabético. Por ejemplo mi enfermera lo primero que me dijo fue que no podía hacer deporte, ni competir. Obviamente no acepté e incluso pedí el alta voluntaria. Si sabes llevarlo, si te controlas los picos de glucosa y tus niveles son lineales puedes compatibilizar perfectamente el deporte con la enfermedad. Incluso diré más, el deporte es bueno para controlar tus niveles de azúcar, pues tienes al cuerpo trabajando continuamente en restablecerte de los esfuerzos. Para que te hagas una idea, en una vuelta por etapas el pasó de necesitar diez unidades de insulina el primer día a dos el último fruto del esfuerzo

 

En este día 14 de noviembre, día internacional de la diabetes, tomad nota que convivir con esta dolencia es como “aprender a conducir, al principio te haces un poco de lío con las marchas, el embrague,… pero al final todo sale solo”. Que David y sus compañeros os sirvan de inspiración. La bicicleta nunca os hará daño.

Foto tomada del Facebook de David Lozano 

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3 COMENTARIOS

  1. Cuando recibes la noticia de que tienes diabetes, sientes que ya nada volverá a ser como antes…sobre todo en el caso de los niños. Aprender a convivir con ella es primordial y cuando te acostumbras, descubres que la vida hay que vivirla tal y como tu cuerpo te manda.
    Me alegro que David Lozano no haya tenido que renunciar a la bicicleta por haberse encontrado con ella.

  2. Esta vez, además de gustarme tu artículo, te lo agradezco, Iván. Mi sobrina Lucía es diabética desde los 4 aňos. Ahora tiene once. Ella es la caňa. Una cabeza buen amueblada (mi hermana tiene la “culpa”). No vive su enfermedad con anormalidad y vive todo lo que tiene que vivir a su edad. Siempre, claro, controlando sus niveles. Es una deportista bárbara: corre, le pega a la bici, es atlética y no para… Digamos que a está al tanto de todo lo que comenta David ( a nivel juego, deporte y diabetes) pero este artículo vale para los que debutan en la enfermedad, los familiares que puedan estar asustados o “vecinos” y demás personas de alrededor. Gracias de mi parte y la suya

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