La brega colombiana

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En una subida cualquiera, de una etapa cualquiera, de una Vuelta al País Vasco cualquiera, dos ciclistas se dejan el alma. Su pugna es tal que se hacen uno, como dos mellizos que nacen con un mismo brazo. Empujan hacia lados apuestos buscando el resquicio de fuerza que el vacío les pueda regalar, pero no lo hay, porque es eso vacío, y casi acaban por los suelos.

Son Sergio Henao y Carlos Betancur. Menuda primavera la de ambos. Ciclistas de incalificables cualidades, de talento infinito. Ciclistas colombianos que no beben de los escarabajos, porque estos bajan, suben, son buenos en clásicas y regulares en las grandes vueltas. Éste ha sido el año de Colombia y la instantánea lo retrata. Lo clava.

Sólo tres nombres para describir el aire fresco que viene desde el corazón del cono sur. Nairo Quintana, un grande en ciernes de límites difusos y calidad sin techo. Corredor ligero, que no roza la carretera, que no rompe las almas, que gana pero no ofende. Lo definimos como un silbido y quizá fuimos imprecisos, es un soplo en el oído, una recompensa a la vista, esperemos que quienes lo gestionan estén a la altura. Nairo debería optar a lo máximo, y lo máximo es el Tour, dicho con todos los respetos.

Luego está Rigo, sí Rigoberto Uran, posiblemente el padre espiritual de esta generación. Si Nairo rayó alto en el Tour, Rigoberto se le adelantó en el Giro. Segundo, sí, segundo confirmando aquello que en el Tour de 2009 mostró y que poco a poco se fue ganando. ¿Qué hubiera sido del Mundial sin su talegazo? no entiendo como hubo quien lo celebrara. Su categoría merece más, y en Omega lo va a tener todo, hasta la ausencia de alguien que le haga sombra, que no es poco.

Y luego Carlos Betancur, un ciclista hecho a base de adrenalina. El protagonista blanco de nuestra foto. Gesto torcido, forma curiosa de golpear la bicicleta. Un corredor de talento indescifrable pues no acabó de redondear en las postrimerías del año lo que regaló en la primavera y eso que se permitió el dudoso lujo de cruzar los brazos segundo y con los brazos en alto. Como si su anarquía se convirtiera en desconocimiento de cómo iba realmente la carrera. Sólo hemos cogido tres, pero esta invasión de clase y categoría tiene más mimbres, muchos más.

Enlace permanente de imagen incrustadaDicen que la especie mejora, que las generaciones superan sus ancestros. Estos colombianos son realmente buenos y hacen empequeñecer esos escarabajos que surgieron por doquier hace treinta años. Sin duda tienen la clave del año que ha de empezar.

La primera instantánea sale del anuario Zikliamatore 106 páginas con el pulso visual de este año como siempre a vuestra merced ciclando aquí.

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