La celebración de Carlos Coloma fue perfecta

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A Carlos Coloma le salió la celebración de su bronce, en el momento de cruzar la meta, como le surgió de las piernas el carrerón que protagonizó. Así de claro, así de preciso. Hizo dos pases toreros, agitó la concurrencia, chilló y se tocó sus partes. No sé si dijo “qué cojones tengo”, pero lo hizo tan gráfico, que le entendimos sin oírle.

Que bien, qué perfecto, sin problema. A Coloma le lincharon al segundo cero en las redes por su “ibérica” celebración, cuánto complejo barato. Pero ¿esto qué es? la república de lo políticamente correcto ¿ha matado a alguien este profesional de la bicicleta que toca el cielo desde el suelo tras un camino lleno de dificultades?

Triste, lamentable. Coloma demostró cruzando la meta lo que le rondaba la cabeza y emergía del corazón. Una emoción desmesurada por una carrera que desde el minuto uno rozó la perfección, compitiendo contra campeón y subcampeón en Londres 2012 y debatiéndose en un circuito de esos que Hermida dice que son perfectos para enchufar la tele y disfrutar de un espectáculo supino.

A Coloma le han llamado de todo por cruzar la meta que espero le cambie para bien la vida, porque la cola que trae una medalla olímpica debe ser siempre para bien. Hace doce años Hermida se “suicidó” al cruzar la meta de Atenas porque no le daba más el cuerpo para emoción. Colomba se “acomodó” las partes nobles, y qué.

Juzgamos personas y actos con la inmediatez que nos dan las redes sin reparar las circunstancias que llevan a cada acto. El camino del riojano hasta este punto no ha sido precisamente sencillo, con muchos años, viajes, escaso dinero, problemas de patrocinio, insomnio, entrenamientos inhumanos, todo en sí, una autentica locura que convierte a estas personas en ollas a presión que en un momento estallan de felicidad, porque ellos saben cuán duro fue el camino.

La acción de Coloma mereció la reprobación de muchos que quizá no supieron que horas antes en la maratón olímpica un etíope cruzaba segundo la meta denunciando la penosa situación de su país. De éste no leí tanta reacción ni tanto halago, lo suculento y lo fácil es más sencillo de criticar en caliente.

Carlos, chapeau, porque el logro es mayúsculo y tu alegría salió del corazón.

Imagen tomada de www.mujerhoy.com

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