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La conciencia de Gino Bartali

Ciclismo antiguo

La conciencia de Gino Bartali

Ya estamos en la semana final de este Giro de Italia. El del centenario. El que ha homenajeado a algunos de los mejores ciclistas de todos los tiempos que han vestido la mítica “maglia rosa”. Como Coppi, como Bartali.

Porque aunque no lo creáis, hubo un día donde el fútbol no se comía todo el espacio mediático existente. Hubo un día donde, por ejemplo en países como Italia y España, los deportes más seguidos eran el ciclismo y el boxeo. Y en el país transalpino, tan dado a eso de discutir y formar bandos, había Coppistas y Bartalistas.

La décimo primera etapa del Giro de este 2017, la del pasado miércoles 17 de mayo, salió de Ponte a Ema, una Localidad muy cercana a Florencia, hogar de Ginetaccio, de Gino Bartali.

Tengo la sensación de que, los más jóvenes seguidores de la ronda italiana, quizá ese día oyeron por primera el nombre de Gino Bartali porque creo que la historia no le ha tratado demasiado bien… ¡corrijo! Hasta los inicios de la década de los 2000, la historia no le había tratado demasiado bien.

Pese a retirarse con tres Giros y dos Tours, entre otras muchas carreras, pero sobre todo un palmarés envidiable en lo que a grandes vueltas se refiere, perdió la batalla del imaginario popular y colectivo, donde Fausto Coppi, sin duda, supo agrandar su leyenda.

Sin embargo la realidad es muy distinta, por ejemplo, en Estados Unidos, país muy dado al arte de las estadísticas y el recuento, adorarían Gino, quien a día de hoy, sigue ostentando un récord: el de ser el ciclista que ha ganado dos Tours de Francia con más años de diferencia. Ni más ni menos que diez, los que van de 1938 a 1948.

¿Y qué paso entremedio? Pues que se llegaron a parar las competiciones por culpa de la Segunda Guerra Mundial y que él participó en una trama secreta, que consiguió salvar la vida de casi 800 judíos, niños en su mayoría. ¿Cómo? Sacándolos del país gracias a documentación falsa que Bartali había transportado por la Toscana, escondida dentro de los tubos de su bicicleta.

Una historia que el ciclista se llevó a la tumba y que se descubrió casualmente a principios de la década de los 2000. Momento a partir del cual, Ginetaccio dejó de ser tan sólo “el rival de Fausto Coppi” para dejar una huella imborrable en el olimpo de los héroes ciclistas.

Incluso más allá de su propio deporte. Un ejemplo de tenacidad que no dejó de creer en sus posibilidades. Que volvió y ganó de nuevo. Que no era fascista. Que no le hizo el juego al régimen de Mussolini. ¡Al contrario! Aprovechó sus posibilidades para ayudar a otras personas sin llamar la atención. Con ojos y cabeza de siglo XXI esto nos cuesta especialmente. Bartali se entregó en cuerpo y alma huyendo de los focos.

Su buena conciencia le bastaba.

Por Franc Lluis, autor del libro “Gino Bartali, el hombre de hierro”

Imagen tomada de www.Ellocoquecorre.com

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