La cosa ya va en serio

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Con una salida de hora diez y casi 16 kilómetros he cerrado la que creo es cuarta semana desde que empecé a correr. Admito, confieso, que salir los fines de semana es una odisea: la cama tira y te pega a las sábanas, y luego quieres estar con la familia. La suma de ambas cosas redondeada con la inevitable relajación en los hábitos alimentarios conlleva que el correr –aunque el día sea muy largo- quede en tercer o cuarto plano.

Sin embargo, esta vez dije, aunque sea salgo en ayunas, como muchas veces hago, eso sí cuando voy a acompañado y el compromiso y puntualidad me despegan hacia la calle. Y sí, logré el objetivo marcado por un entrenamiento que pasa el Rubicón. Ahora no hay peros que valga. 16 kilómetros corridos a cuchillo, con un tramo central de 40 minutos a cuatro pelados y las sensaciones  de las primeras crujidas de la temporada. A pesar del viento, a pesar de que la temperatura no es la de hace diez días, a pesar del cambiante cielo que a ratos ocultaba el sol, puedo decir que no hubo trozo de mi ropa, ni si quiera de mis bambas que no quedaran empapados. “Well done”.

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Cierro así una semana en la que supero ampliamente los setenta kilómetros pues de lunes a viernes hubo salida diaria, siempre rozando la hora, salvo el jueves que también la superamos con creces, una hora quince. Y es que en el fondo, al margen del 10.000 por montaña que hice hace unos días, quiero afinar de cara a las medias maratontes. Lo sabéis, el objetivo es nadar en la hora veintiuno en algo más de un par de meses en la media de Tarragona, carrera que conocí el año pasado y que me encantó.

Y el camino ya está trazado. Dos medias aparecen en el horizonte para intentar el récord en Tarragona. El 6 de octubre El Vendrell y tres semanas después Cunit, que este año recupera una prueba de la que tengo excelentes recuerdos. Quizá haya alguna más, no lo sé, me intentan convencer para Sant Andreu de la Barca, un 10.000 plagado de subidas, bajadas y trampas varias que los que me conocen dicen que me va perfecto. Ya decidiremos.

Ahora, por delante, tengo seis días de siete con salida, y casi todos superando la hora, cuando no la hora diez. Martes y jueves con series. El fin de semana tirada larga. Esto ya no es cuestión de pulir aristas, nos hemos metido en harina y vamos a por ello. La mejor muestra de que el entrenamiento ha pasado a mayores es obvia, cuando te levantas por la mañana y el dolor atenaza tus piernas. En esas estamos y esto no ha hecho más que empezar.

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