La crisis del ciclismo español se hace coherente

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Cuando se inició la crisis económica hubo un tiempo que los valores y los indicadores no mostraban aún la virulencia del bache, aunque todo el mundo diera por hecho que íbamos de cabeza hacia él. Fue un tiempo irreal, donde algunos pensaban que se exageraba y otros que la situación estaba lejos de mejorar.

Ahora mismo, con la temporada 2013 casi consumida, la sensación sobre el ciclismo español es similar a ese periodo previo a la gran crisis, las cosas salen medio bien, los números son interesantes, pero se adivina que viene un periodo difícil, aunque como entonces en lo económico, no sabemos si de la violencia que explica este artículo del diario Público. Por de pronto la situación va camino de ser coherente, la poca inversión en equipos e infraestructura ciclista no se disimulará con victorias de postín.

Por que visto sobre el papel la situación no es mala, al menos la del presente, la que se acota al día de hoy. España parte hacia el mundial toscano con buenos ciclistas, de reputada trayectoria y algunos hasta con opciones reales de hacer algo interesante. En el ranking UCI España es el mejor país del mundo, y en ese mismo baremo hay dos ciclistas en el top 5, cuatro en el top 20 y seis en el top 50. No son malas cifras. Joaquim Rodríguez (2º), Alejandro Valverde (5º), Daniel Moreno (13º), Alberto Contador (15º), Ion Izaguirre (30º) y Samuel Sánchez (43ª) están acomodados en esas plazas elite.

Sin embargo indicadores avanzados muestran que las cosas no marchan bien, al menos no en la medida de los últimos años, en los que el ciclismo español, escándalos mediante, eso también hay que decirlo, ha sacado muchos nombres interesantes con buen palmarés y gran tasa de reposición. Entre esos indicadores por ejemplo tenemos las tres grandes vueltas donde se han logrado dos podios, en Tour y Vuelta, ambos terceras plazas de Purito y Valverde, pero sólo cuatro etapas de más de sesenta y pico posibles, siendo muy revelador que en el Tour no se alcanzó ninguna victoria –y eso que la presencia española no fue testimonial- y que en el Giro Beñat Intxausti y que en la Vuelta Purito y Dani Moreno han sido los contados baluartes que han pisado el podio por un triunfo parcial.

El resto ha sido voluntarismo y no un querer y no poder. Movistar ha sido el mejor equipo sobre la mesa del Tour, pero su trabajo fue en pos de un colombiano, Nairo Quintana, mientras que en el Giro destacaron Visconti y Dowsett y en la Vuelta trabajaron con denuedo para nunca estar en la pomada. Euskaltel por su parte corrió este año igual de mal que el anterior, con la única salvedad del Tour, donde sí dio el tono de antaño quizá por saber que el proyecto caminaba en el alambre. Lleva mucho tiempo el equipo naranja corriendo desde atrás, con el corte bueno fuera de control. Y por último Caja Rural, todo voluntad pero obviamente superado por un pelotón WT que no da concesiones.  Con todo un equipo ruso como el Katusha ha sido quien mejor tajada del rendimiento de los nuestros: podio, etapas, top 10, lideratos,…

A pesar de que nombres no faltan para tomar el relevo, no parece que la cantidad sea la de antaño, y eso es obvio, pues la base está como está. De cualquiera de las maneras, el aire que en su día Fernando Alonso se decidió a insuflale a este deporte debería ser trampolín hacia algo más, quizá ahora que vienen muy mal dadas sea el momento de rehacer el edificio que lució lustroso en esta década de grandes éxitos, pero que amenaza con caer en pedazos.

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