La desaparición de Euskaltel no es el fin del mundo

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El goteo desde el inicio del fin de Euskaltel, al menos en el sentido y forma que lo conocemos, hasta que esto tome una dirección concreta –refundación o desaparición – promete ser tortuoso y espeso. Cada día una nueva surge en el círculo del equipo naranja. Que si Euskaltel no asume la factura, que si los patrocinadores no nos vienen a ver al Tour, que si los corredores reciben la carta de libertad…

Vamos a ver el ciclismo vasco ni nació ni creció con un proyecto como Euskaltel y llegó donde llegó. Euskadi forma parte de esa selección de regiones europeas que más que amar el ciclismo lo hacen suyo y propio. Vemos las ikurriñas igual que los leones flamencos o esa especie de trébol lombardo en igual grado en las mejores carreras y lo cierto es que no se entiende verlas fuera del contexto de las dos ruedas. Son franquicias como lo es el emblema suizo cuando nos compramos un reloj. Con esa base social y emocional es increíble que se esté sufriendo esta especie de tortura china en el camino de la desaparición del equipo, algo que muchos dan por hecho, cuando a mí me parece una maniobra de negociación con los frentes abiertos.

He leído que la gente del País Vasco ya no vivirá su vuelta o no irá a las cunetas del Tour si no hay un Euskaltel en liza. Con todos los respetos, entiendo que un alto porcentaje de la gente que se acerca a ver el Tour, al margen de amar los colores de su tierra, lo hace por una estima indescriptible a este deporte. Señores las expediciones de aficionados vascos al Tour son casi tan antiguas como la entrada de los Pirineos en la gran roda gala. Aquí dimos las señas de una edición que hizo que los Pirineos se llenara de afición, y mucha del País Vasco. Ojo que hablamos del 1933.

Yo, con todos los respetos, de este drama casi nacional que se está generando extraigo que la gestión de los actuales mentores del equipo naranja no se está poniendo encima de la mesa, al menos no en la medida que lo merecen. Es increíble que Euskaltel haya llegado a este extremo y que el argumento más repetido sea el de la privación de recursos por parte de los entes públicos.

Por otro lado, si Euskaltel desaparece habrá ciclismo. Si Euskaltel sigue, habrá ciclismo. Si Euskaltel cambia de nombre habrá ciclismo. Que la situación es muy jodida nadie lo duda, pero que la historia nos muestra que de peores se ha salido, también. Que miles de chavales en medio mundo crecen como ciclistas sin el equipo de su región ahí, al fondo, esperándoles, y también salen adelante y si el año que viene y al otro debemos pasar con Movistar y Caja Rural no hagamos un drama. Es lo que hay, y punto.

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2 COMENTARIOS

  1. de acuerdo en todo menos en el final, a mí sí me parece un drama tener sólo un equipo en las grandes carreras y otro pegándose por invitaciones
    seguramente volverá a surgir un equipo vasco, y otro gallego, y valenciano…. pero perder un equipo categoría WT en este momento es un putadón
    saludos

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