La descapitalización del ciclismo italiano

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Veamos la general del Giro. ¿Cuánto hacía que un italiano no pisada el podio del Giro? Pues quince años, desde aquel paseo militar de Tony Rominger que golpeó la moral patria con los desavenidos Ugrumov y Berzin acompañándole en el podio. Desde entonces nunca un italiano falló a la cita con la foto en la catedral milanesa, cuando no el Coliseo romano o la Arena veronesa.
Hace quince o veinte años, el ciclismo italiano era el Rey Midas del mundo. Sus equipos lucían y copaban las grandes carreras del mundo, y no sólo en pros, también en las categorías inmediatamente inferiores. Sus ciclistas acumulaban victorias en pequeñas y grandes vueltas, victorias muchas veces parciales hasta que llegaron Marco Pantani, Gilberto Simoni, Ivan Gotti y Paolo Savoldelli quienes llevaron tal hegemonía a todos los terrenos.
Pero el cambio de siglo no le ha sentado bien a este país en el terreno ciclístico. Perdieron las grandes figuras de antaño, a excepción de Ivan Basso, algunas cazadas en redadas, con lapsos y sanciones en sus carreras y muchos, muchos trapos sucios, que irremisiblemente pasan factura, a pesar de la aún envidiable salud de este deporte en el país transalpino, sobretodo si la comparamos con España. Esa factura se ve amplificada por la crisis que en la bota también golpea con crudeza.  
Vean el listado de affaires relacionados con el dopaje en corredores y equipos italianos. Marrones en Saeco, Fassa, Lampre, Panaria, Alessio, Mapei, Vini Cardirola, Acqua, Asics,… engrosan listado de tantos desagradables incidentes, los mismos que incorporan apellidos como Bugno, Pantani, Di Luca, Conconi, Basso y otros en sucesos de similar naturaleza.
Sin embargo el vistazo al CQ Raking pone blanco sobre negro que los tiempos pasados sí fueron mucho mejor. El mejor ciclista hasta lo que llevamos de campaña es Damiano Cunego, sí, el principito veronés cuyo mérito en el Giro ha sido ser el más combativo y encadenar un top ten ocho años después de poner un listón altísimo. El siguiente es Vincezo Nibali, pero lo que le sigue marca a fuego: Domenico Pozzovivo, Davide Rebellin, Marco Marcato,… junto a viejas glorias como Daniele Bennati, Ivan Basso o Michele Scarponi. Nos olvidamos a Giovanni Visconti, quien además no corre en equipos italianos. ¿Dónde está el relevo más allá de Nibali?
Y es que llama la atención de la cantidad de talento italiano debiéndose a escuadras ajenas a su círculo. Tome nota entre otros los nombres de Enrico Gasparotto, Rinaldo Nocentini, Francesc Gavazzi, Manuel Quinziato, Alessandro Ballan, Luca Paolini, Giampaolo Caruso, Dario Cataldo, Daniele Benatti, Manuele Boaro y Matteo Carrara. A ellos se une Nibali. Una selección de casi tan sangrande como la de españoles que pululan por el mundo. 
Foto tomada de www.ziklimatore.com 

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