La despreocupación de Igor Anton

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Con Igor Antón me pasó una cosa curiosa hace un tiempo. Cuando este blog caminaba por su su primer año de vida, sus post eran habitualmente reproducidos por una web de referencia dándole al modesto espacio la cantidad de lectores que le eran imposible alcanzar por medios propios por llevar muy poco tiempo on fire. La colaboración fue fluida, y agradezco mucho la misma, pero se vio ininterrumpida el día que publicamos este post de Igor Anton.

Entonces el vizcaíno estaba en boga porque había dejado una Vuelta a España que sinceramente creo que tendría que haber ganado. Su caída en la base de la Peña Cabarga le quitó un rojo que tenía muy bien asentado y que al final se llevó a Sicilia Vincenzo Nibali.

La no publicación de aquel post, por motivos de política interna, me dio la medida de lo que es este corredor, tan hecho a los suyo, que pasó sus primeros años de pro tan entre algodones en el Euskaltel y luego, salir del nido, no resulto sencillo.

Dos años después de fichar en el ultimo momento por el Movistar, Antón entra en el Dimension Data también al calor de la campana sonando. No sé en cuánto, pero la merma de dinero que implican estos fichajes de ultimo momento creo no debe ser pequeña y el Antón bien remunerado de su época naranja lo percibo muy lejano.

En esta entrevista al Marca, Antón admite, curioso en él, que quizá no dio lo que se esperaba en el Movistar, un equipo en el que centra sus miradas en la camada joven, Valverde y Nairo, dejando opciones limitadas al resto.

Antón ha pasado del abrigo de casa, de ser el faro de su equipo, a ser uno más y su paso por Movistar no ha sido ni frío ni caliente, es más si debelemos quedarnos con algo, más allá de la Vuelta a Asturias que ganó delante de varios de sus compañeros azules, nos quedamos con algunos pasajes en los que ayudó a Contador en el Giro.

El pobre balance de Igor en Movistar ha traído las negociaciones a la casi desesperada con el equipo de raíz africana, aunque plagado de ciclistas no africanos. De hecho el ciclista ya se había hecho la idea de retirarse. Con el contrato recién firmado, se interesa por la bici, en especial, y no sabe si tiene que ir a por ella o se la llevan a casa dibujando al final un paisaje poco bizarro que explica en parte la inclasificable trayectoria de un un ciclista que ya camina por los treinta y pico.

Imagen de Noticias de Alava

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