La dignidad de la selección española

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No nos ilusiona este mundial”. Desconozco en qué momento de Javier Minguez decidió desechar toda esperanza española para el Mundial de Qatar. No sé si fue en el momento de la elección del lugar, el anuncio del recorrido o en el preciso momento de pisar el suelo del emirato… No era la mejor cita, pero había ciclistas para intentarlo, al menos estar, no borrarse. Recordad el primer Mundial de Freire, iban a verlas venir y pam.

Hablaba, repetía mucho Miguel Angel Iglesias en la retransmisión de Teledeporte la palabra “dignidad”. La utilizaba para hablar de los holandeses, de los noruegos, de aquellas selecciones que tienen buena cuota en el corte que los belgas estaba claro que iban a armar. No oí autocrítica ni palabra dignidad para hablar de la selección española, ni se mencionó. Tanto Carlos de Andrés, como su compañero de retransmisión, afrontaron la carrera como el seleccionador, con los brazos caídos.

Yo por dignidad entiendo no ponerse la venda antes de la herida, descartar cualquier opción y transmitir a tus corredores que poco menos que están en medio de unas vacaciones retribuidas en Qatar, en medio de engendros de cemento ganados al mar, disfrutando de un calorcito que en Europa empieza a escasear.

Yo por dignidad entiendo tener a tus corredores “on fire”, atentos y expectantes ante lo que era obvio que iba a pasar, que iba a haber selecciones que no estaban por bajar los brazos e intentarían, en medio del más crudo desierto, armar algo, no sé, intentar romper la carrera, como al final hicieron los belgas.

Yo por dignidad entiendo a Sagan, Van Avermaet, Boonen, Cavendish,… quienes en un nada claro pronóstico ponen toda la carne en el asador. Ganaran o no, pero corren para ello y la grandeza de su palmarés se explica también desde sus fracasos.

Yo por dignidad entiendo ser más autocrítica y si en Alemania y Francia, arde Troya porque sus ciclistas no estuvieron donde su caché les demandaba. Prensa , afición e incluso corredores, Tony Martin habló de completo desastre, al unísono criticando a los suyos, sacando conclusiones de un fracaso con letras gruesas porque Bouhanni, Greipel, Kittel y Demare saben que pocas más tendrán como ésta.

Menos mal que hubo atisbo de dignidad en Imanol Erviti, la isla en el océano, como en Roubaix, como en Flandes,… como casi siempre.

Imagen de RFEC

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