La edad de los campeones

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Naturalmente no existe ninguna ley que nos obligue a afirmar taxativamente cuál es la mejor edad para que un ciclista tenga más opciones para vencer en el Tour de Francia. No hay ningún esquema que nos delate la edad ideal para este cometido, y sí, en cambio, excepciones de toda índole que se escapan de la tendencia general que exige la ronda gala, la competición máxima que encierra el calendario internacional.

Dando paso a la juventud          

Hemos tratado de revisar el historial del Tour y nos llama la atención el saber que el francés Henri Cornet, un tanto de carambola, consiguió adjudicarse la segunda edición (año 1904), al ser descalificados los cuatro primeros de la general, incluido su ganador absoluto,  Maurice Garin. Todos ellos fueron acusados de haber cometido irregularidades en la carrera. Aquella decisión se tomó cuatro meses más tarde tras la finalización del Tour.

Aquel incidente trajo como consecuencia el de que Henri Cornet, el beneficiado de última hora, consiguiera conquistar la victoria a la temprana edad de casi 20 años. Le faltaban apenas dos semanas para cumplir el consabido aniversario. Fue en una palabra un hecho excepcional. Había nacido en la pequeña localidad de Desvres, al norte de Francia. No tuvo muchas simpatías entre las gentes y pronto desapareció de la escena ciclista. El vencer de aquella manera no le favoreció en cuanto a popularidad.

El belga Romain Maes, toda una sorpresa, ganó el Tour en 1935, a los 21 años. Era un ciclista de envergadura, nacido en la población de Zerkegem, al oeste de la región flamenca. En aquella efeméride cabe destacar dos acontecimientos dignos de mención. El primero fue que el Tour, por vez primera, alcanzó una velocidad media superior a los 30 kilómetros a la hora tras cubrir la distancia total de 4.334 kilómetros. El segundo hecho fue que los micrófonos de la radio francesa osaron transmitir en directo la información de las incidencias vividas en cada etapa de la prueba.

En el escalón inmediato superior, con 22 años, se localizan el luxemburgués François Faber (1909), el francés Octave Lapize (1910), el italiano Felice Gimondi (1965) y el francés Laurent Fignon (1983). Mientras que a continuación, a la edad de 23 años, hemos de señalar el francés Jacques Anquetil, que conquistó el liderato y vistió la camiseta amarilla, en 1957; con su otro compatriota Bernard Hinault, en 1978, y con el alemán Jan Ullrich, que lo hizo en 1997. Señalemos que Alberto Contador (2007), que se impuso en el Tour, al hacerlo tenía 24 años cumplidos. Con estos datos se confirma que se puede vencer aun siendo joven. Con todo consideramos este parámetro de difícil alcance tomando en consideración tal como ha ido evolucionando el ciclismo de la bicicleta.

Dentro de unos límites algo más normales como simple eco a saber, debemos nombrar a  Miguel Induráin (1991), que se adjudicó el Tour de Francia, en París, a los 27 años. Su compatriota Federico Martín Bahamontes (1959), por ejemplo, contaba ya con la edad de 31 años.

La veteranía es una moneda que se paga

Hacemos un giro opuesto hacia el capítulo en dónde debemos hacer hincapié de elogio a favor de los ciclistas catalogados como veteranos, otra moneda a considerar. El belga Firmin Lambot, oriundo de la villa de Florennes, poco sociable y con acusado mal carácter, se permitió el lujo de no solamente vencer en el Tour del año 1919, sino que después, tres años más tarde, lo hacía a los 36 años, una gesta de mérito.

A la edad de 34 años, colocamos al francés Henri Pélissier (1923),  al italiano Gino Bartali (1948), al que le  cupo la capacidad de ganar esta prueba por segunda vez consecutiva tras haber cubierto una decena de años en blanco como consecuencia de la coincidencia habida con la dolorosa Primera Guerra Mundial, y al australiano Cadel Evans (2011). Con un cómputo de  33 años, es decir, un año de menos, entresacamos a los belgas Léon Scieur (1921) y Lucien Buysse (1926), al holandés Joop Zoetelmelk (1980) y al español Carlos Sastre (2008).

Aunque el verdadero éxito del aludido ciclista, nos referimos a Zoetelmelk, oriundo del país de los tulipanes radica en haberse alineado en la línea de salida del Tour en nada menos dieciséis ocasiones, una participación tan continuada que nadie hasta la fecha ha podido igualar. Con quince le sigue el belga Lucien Van Impe, al que le cabe el honor de adjudicarse por seis veces el título del Gran Premio de la Montaña, al igual que lo logró nuestro representante Federico Martín Bahamontes, otros seis. Estos dos corredores, con todo, fueron superados a su vez por el galo Richard Virenque, con siete coronas, es el que ostenta actualmente este récord.

¿Existe una edad ideal? 

Singularizo mi persona al afirmar aquí que de tiempo tuve la satisfacción de mantener una buena y sincera amistad, iniciada por mi labor periodística, con el malogrado campeón de otros tiempos, Fausto Coppi, inolvidable ciclista y excelente persona, gran maestro de la bicicleta. Tuvimos oportunidad de poder compartir muchas horas y también el comentar variadas facetas acerca del deporte del pedal. A mis demandas  siempre fue muy solícito y desprendido. Sí recuerdo aquella pregunta que en cierta ocasión le formulé acerca de cuál consideraba él la mejor edad para adjudicarse una competición por etapas como pudiera ser el Tour de Francia. Categóricamente me delató que el tiempo ideal, salvo excepciones, no podía ser inferior a los 28 años. Respuesta adecuada y muy a tener en cuenta. Y más sabiendo de quién venía la respuesta, toda una autoridad en el mundo de las dos ruedas.

Ahora, al concluir este artículo con ribetes estadísticos, quisiera resaltar que el reciente vencedor del Tour, el italiano Vincenzo Nibali, culminó su holgado triunfo a la edad de 29 años. Es algo que nos acerca a la respuesta que un día nos dio Fausto Coppi, aquel incomparable campeón de las dos ruedas.

Por  Gerardo  Fuster

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