La escultura del Tourmalet

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Sin lugar a dudas, para muchos de vosotros, el monumento de monumentos ciclistas, el número 1, por muchos motivos, por lo que representa, por su belleza, por lo que cuesta llegar hasta él y poder tocarlo y decir “yo estuve allí” y sobre todo inmortalizar el momento fotografiándose junto a él:  el “Gigante del Tourmalet“, el ciclista plateado. ¿Qué cicloturista de honroso palmarés no tiene una foto junto a “Octave”, para enseñarla orgulloso a sus amigos y a su familia?

La escultura, obra del francés Jean-Bernard Métais (nacido en 1954), conocida como “Octave el Géant”, es el último ciclista de la monumental “La grande Boucle”, del mismo autor, una composición de 8 ciclistas que está instalada en la Autopista A64 a su paso por los Pirineos, en homenaje al Tour de France. El Gigante se erige en la memoria de Octave Lapize, el primer ciclista en coronar el Tourmalet el 21 de julio de 1910, en la etapa Luchon-Bayona de 326 km que ganó invirtiendo un tiempo de 14 horas y 10 minutos, entrando el Tour aquel día en otra dimensión: la alta montaña.

El 21 de julio de 1999, “Octave” fue instalado en los 2115 m de altura de la mítica cima, habiendo sobrevolado antes el cielo de los Pirineos y preparado para saludar a todos los esforzados de la ruta que se acerquen hasta él para conocerlo: un gigante montado en su bici de acero, en posición de “bailón” y actitud escaladora, pedaleando de pie sobre los pedales, con la mirada fija en la montaña, mostrando en su rostro el esfuerzo, transmitiendo sufrimiento y, agravado por su desnudez, autentificando la puesta en escena. Su austeridad absoluta magnifica el entorno y da belleza y valor a la gesta deportiva.

La bella obra mide 3 m de altura por 2,40 m de largo y pesa unos 350 kg. En su inauguración, aquel martes 21 de julio a las 10 h 30 de la mañana, asistieron Bernard Hinault, Jean Marie Leblanc, Jean-François Pécheux, entre otras ilustres personalidades de la “Sociéte du Tour de France”,  pero sobre todo  cientos de ciclistas escoltaron al Gigante durante toda la ascensión.

La monumental escultura tiene una peculiaridad que puede que sea exclusiva en el mundo: ¡es la única que conocemos que cambia de ubicación según las estaciones! En efecto, la estatua debería estar permanentemente en la cima del Tourmalet, pero sufría demasiado las duras condiciones invernales del Pirineo, por tanto se decidió que durante esos meses se resguardara al Gigante en el Centro Laurent Fignon en Gerde, cerca de Bagnères-de-Bigorre, descendiéndolo normalmente durante el mes de octubre para de nuevo en verano llevarlo hasta el Col.

Así, todos los primeros sábados del mes de junio se efectúa esta ceremonia de ascensión del Gigante que sirve de pretexto para celebrar una gran fiesta del cicloturismo. Este evento es conocido como la “Montée du Géant” y se trata de acompañar la estatua del Gigante los 30 km de distancia que lo separan de su domicilio invernal hasta sus cuarteles de verano en el Col du Tourmalet. La marcha sirve además para inaugurar la nueva temporada cicloturista con la apertura del puerto, un día para disfrutar de la bici con la familia, los amigos, cada uno a su ritmo, en un gran ambiente festivo entre avituallamientos a base de productos gastronómicos locales y animación al ritmo de bandas de música.

Una manifestación gratuita que suele ir acompañada por otros grandes campeones ciclistas como Bernard Hinault o el año pasado con la presencia de nuestro Miguel Indurain, que además sirvió de homenaje a Laurent Fignon “el profesor”, doble vencedor del Tour (1983-84) fallecido el 31 de agosto de 2010. En su memoria, esta celebración fue rebautizada como “Souvenir Laurent Fignon”, que además siempre fue un gran embajador de Hautes-Pyrénées. También en su nombre y con la presencia de su hijo Jérémy y su esposa Valérie,  fue inaugurada una nueva ruta para ascender el Tourmalet (por la vertiente de Barèges) exclusiva para cicloturistas: 2,4 km  y 200 metros de desnivel que llevaría el nombre de “Via Laurent Fignon”.

Por Jordi Escrihuela

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