La etapa de la verdad

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La decimoséptima etapa, celebrada bajo la exigente modalidad individual de contrarreloj, con salida y llegada a la ciudad de Burgos, acabó por reafirmar el vaticinio que de días venían anunciando los medios informativos. Su resultado nos deja una incógnita en el aire por dilucidar.

Quedan todavía por celebrar cuatro etapas, con dos de ellas que ofrecen una cierta dificultad. A pesar de la contundente demostración desplegada por el holandés Tom Dumoulin (24 años), consumado especialista en la modalidad de contrarreloj, que se ha colocado nuevamente como líder indiscutible tras su rutilante actuación frente a las manecillas del cronómetro a lo largo de los 39 kilómetros, un recorrido de evidente dificultad, sacamos la conclusión de que el atleta del pedal oriundo de Maastricht, aunque sea el probable vencedor absoluto de la prueba, no está del todo asegurado en su liderato actual al tomar en consideración la brillante e inesperada actuación de que ha hecho gala el italiano Fabio Aru, muy superior a lo que esperábamos.

El corredor transalpino ocupa la segunda posición en la tabla, pisándole a los talones. Entre uno y otro, les separa tres segundos de tiempo, una cifra que nos parece un tanto ridícula tras haber cubierto hasta la fecha la friolera de 2.713 kilómetros. Ante este panorama un tanto inesperado de seguro que los organizadores estarán más que satisfechos ante tamaña y loable incertidumbre. Estamos ante una nebulosa que no nos aclara el horizonte ante lo que queda aún por disputar.

Por lo demás, el catalán Joaquim Rodríguez (3º), que no es un especialista de eso de rodar en solitario, ha perdido sus posibilidades de éxito. Mientras que el polaco Majka (4º), el colombiano Quintana (5º) y el español Valverde (6º), reafirman sus posiciones en la tabla de la general.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB de la Vuelta a España

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