La fe de Van Avermaet

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En la vida hay muchos motes. Etiquetas que te cuelgan por estereotipo o quizá por costumbre. Greg Van Avermaet tenía la fama de “hombre sin fortuna. Un corredor que persigue desde hace años un monumentos, con podios en las mejores clásicas del mundo, siempre peleando, mostrando el producto y siempre mirando al mejor desde de los peldaños de abajo.

2016 parecía diferente para Van Avermaet. Ganó la apertura de la temporada flamenca de clásicas, la Het Nieuwsblad, y luego apuró hasta la mínima para adjudicarse la general de la Tirreno.

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Fuerte, investido en favorito, con algunas actuaciones en las que exhibió músculo ese mes de marzo negro en Bélgica, Van Avermaet no pudo ni ver desde la bici la fiesta entre Sagan y Cancellara porque se cayó en el tramo intrascendente. Lágrimas de dolor por el golpe y por la pérdida. se sabía mejor que nunca y se quedó sin aquello que más le motiva.

Pero Van Avermaet se rehizo, poco a poco, sumando forma y kilometros y hoy, en las bellísimas cejas verdes de la Auvernia, ha encontrado todo: amarillo y etapa. Se vio tan fuerte que no dudó en matar un hombre que sobre el papel parecía más apto para el empeño, Thomas De Gendt. Como no podía ser de otra manera, si Sagan perdía el amarillo tenía que ser en manos de su bestia negra.

Hoy el Tour ha entrado en una nueva fase. La luz, la gente, los nombres pintados, el paisaje, los patrocinadores,… todo dibuja una atmósfera que es de tarde de julio, propia de esta carrera que amamos y nos apasiona, propia del único momento del año que el ciclismo excede su tamaño. Todo el mundo ve el Tour, todos saben de él. Y ¿qué han visto? pues un despliegue de Movistar que dibuja un estado de gracia de Nairo como quizá nunca haya tenido y la ambición de querer, por una vez, ser los primeros en dar y no encajar.

Pero ojo con Romain Bardet porque ya no es el ciclista que aguanta y aguanta, toma la iniciativa y hoy ha mostrado su grandísimo punto de forma y las miserias de Alberto Contador en un día que parecía serle propicio por el desarrollo. Unas miserias que arrastra por sus caídas y por el obvio abandono de los suyos. Majka buscando una etapa que nunca tuvo a tiro porque Van Avermaet iba súper y Kreuziguer aguantando como podía el tirón final sin saber muy bien qué hacer.

Si a los hechos nos agarramos el Tour está complicadísimo para Contador, si nos basamos en lo que hace su equipo, lo tiene imposible.

Imagen tomada de FB de BMC

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