La grande de Froome tiene seis semanas

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Froome es un tío encantador, sólo así se puede definir a una persona que pasa por alto a los abucheos e insultos que cada año le profieren desde las cuentas francesas. Así ya se dijo durante el Tour, sobre todo en la etapa de Le Puy, el territorio de Bardet, y no se volvió a mencionar, porque este inglés de raíz keniata no le otorga excesiva importancia a algo que al final es colateral, o no, pues conviene no olvidar que los ciclistas corren expuestos al 100% durante muchos kilómetros.

Decimos esto por la entrevista que han sacado en The Times y que resumen en el As, una entrevista en la que vuelve sobre la etapa de Peyragudes y sus malos momentos. Si la cara fuera el espejo del alma, Froome aquel día tendría que haber sido Tom Cruise en Misión imposible, con esas máscaras imposibles.

Sea como fuere, lo de distinguir los malos ratos de los rivales antes de partir era algo tan antiguo como que Bartali y Coppi se enviaban equipiers para ver cómo se encontraban uno y otro en los prolegómenos de cada etapa. Un juego del gato y el ratón que dio tardes de gloria y arrastró grandes leyendas.

Froome sin embargo “maquilló” ese mal momento y sus rivales deberán preguntarse si aquel día lo dieron todo, aunque ello les reconcoma el interior. Con todo el Froome de este Tour no era el de años atrás porque, como admite en la citada entrevista, el plan no sólo contemplaba Francia, también está la Vuelta a España, una carrera en la que lleva tres segundos puestos y que se le ha atragantado como el Tour nunca lo ha hecho.

Y es que la gran vuelta de Froome, este 2017, tiene seis semanas repartidas en dos meses y pico y separadas en dos bloques de tres. Esto parece así, nítido y claro. Froome en 2017 es un corredor comedido, contenido, que no ha dado nua pedalada de más en el propósito de ganar su cuarto Tour, ni siquiera en el camino hacia el mismo.

Palmarés en blanco antes de salir de Düsseldorf y sólo un triunfo al acabar, la general, nada menos, es el dato que ilustra el estado de las cosas. Froome quiere la Vuelta, le muestra respeto a la carrera y quiere ganarla de una vez, entiendo que por cariño que le tenga, fue donde explotó hace seis años, y por interés en mostrarse a la historia como un ciclista que no sólo corría y disputaba el Tour.

Imagen tomada de FB de Team Sky

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