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La guinda la pone Matteo Trentin

@JoanSeguidor

La guinda la pone Matteo Trentin

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

Pone en la Wikipedia que trece ciclistas han ganado dos veces entre París y Tours. Desde François Faber a Matteo Trentin leemos Pelissier, Suter, Schotte, de Roo, Van Springel, Van Linden, Zoetemelk, Rass, Peeters, Minali y Gilbert, que aquí atesoró sus primeros grandes triunfos cuando aún era un risueño mozalbete en la FDJ. Por encima sólo hay otros cuatro corredores, Zabel, el más reciente, con tres triunfos. Más allá, la nada.

Todos tienen algo en común, han ganado una clásica que Eddy Merckx nunca tuvo ocasión de ganar. Tan sencilla y tan complicada a la vez, la San Remo de otoño, costas de Liguria por meandros del Loira, atisbos de primavera, con mechones de otoño. Clásicas de transición que sobreviven al tiempo y los tiempos.

Cambrils ZC, Gran fondo

Y Tours no es que lo tenga sencillo, más cuando en ella tenemos una carrera eterna, con más de cien años y un trazado del carisma y empaque de otros grandes monumentos.

Quien piense en ella como el patito feo, se equivoca, lo dijimos ayer, nos lo corroboraron los ciclistas este domingo. Esa recta llamada Grammont, de árboles techando la competición, entre ramas secas y hojarasca en desbandada, es el escenario de unos de los mejores momentos del año, de cada año.

Quick Step sabe que nada será igual el año que viene. Su merma en potencial es obvia, pero mientras no apaguen las luces, no dejan la fiesta, continúan en la sala, bailando en la pista, hasta que la realidad les eche.

Han ganado las tres ultimas ediciones, de forma diferente, pero con dos denominadores comunes: grandeza y calidad. Ahí estuvo Trentin hace un par de temporadas, el año pasado Gaviria y otra vez el italiano de poco pero exquisito palmarés.

El desenlace de Tours es el vivo ejemplo de que el dominio de los azules en estas carreras no obedece a otra cosa que a su talento si se deja que éste fluya. Cuando Trentin y Terpstra se fueron por delante con Andersen, quedó claro que no habría un “affaire Stannard bis”, más que nada porque no estaban por la labor de ceder un metro ni sembrar la mínima duda.

Mientras Gaviria restañaba las heridas de su caída, inoportuna, pero parte de ese tablero que no es ni liso ni inofensivo, los dos azules cogieron el mando y no vacilaron: todo a Trentin, porque sencillamente Trentin vuela en este tramo final de campaña.

El desenlace no recordó a aquel de Gante, con aquel inglés humillando las huestes de Lefevere, les ganó en un tres a uno, y sí al otro del Giro del año pasado, cuando Brambilla y el propio Trentin masacraron a un tal Moser en la disputa de una etapa.

Y es que el calor de equipo, el “caliu” que decimos por aquí, del Quick Step es envidiable, tienen el sentido de equipo más afinado del pelotón, y eso que no les ha resultado sencillo, con la cantidad de errores que adornan su palmarés. Este año, el año definitivo, el año en el que se jugaban el ser o no ser de un proyecto que bebe de las mismas aguas del Mapei, las cosas han salido rodadas.

Imágenes tomadas de FB de París-Tours

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