La historia de Degenkolb no tiene el final escrito

0
20
vistas

Es algo que aunque nos fastidie, no podemos evitar. Cuando el sábado pasado nos enteramos del accidente de los ciclistas del Giant, por las carreteras de Alicante, miramos los nombres y al ver el John Degenkolb nos proyectamos a San Remo, pensamos en Roubaix y pensamos “justo, lo tiene muy justo para estar allí“. Luego reculamos, dimos un paso atrás, y nos percatamos de que sí, hay una persona, un ser humano, que ha sido arrollado por un coche mientras ejercía su profesión sin más objetivo que el de afinar su punto de forma apuntando precisamente a esos lugares en los que pensamos en un primer momento.

Celebramos, como no podía ser de otra manera, que un tipo que nos encanta en lo personal y profesional, vuelva a su casa, maltrecho, con cicatrices nuevas en su cuerpo, y supongo que también en el ánimo, pero sonriente y dando gracias a la vida porque como han dicho algunos de sus compañeros implicados en el desastre, Barguil por ejemplo: “Tenemos suerte de seguir con vida”.

1

Ahora, con el accidente más lejano, las operaciones y curas realizadas y todo más tranquilo, vemos que para Degenkolb la primavera de su confirmación deberá ser la de 2017, porque ésta, la pasará en blanco, al menos hasta bien entrado abril, lo que en ciclismo significa haberse perdido la parte dura de la campaña de adoquín. Ojalá, por eso, erremos en el pronóstico.

Que no desespere este corredor que apuntó a ser poli, porque esperamos verle en las no pocas citas que tiene por delante un ciclista de sus características. Que mire a su compañero Dumolin, todo el 2015 pensando en el prólogo de Utrech en el Tour y tras perderlo contra Rohan Dennis acabó retirado los primeros días, vistiendo el maillot blanco. El desgaste que se ahorró en Francia le sirvió para brillar y explotar en la Vuelta.

Eso le deseamos a John, que lo que no queme entre San Remo, Flandes y Roubaix, le cunda en el Tour y en un mundial que visto su perfil parece adecuado a sus tremendas piernas. Daremos gracias a la providencia por no habernos privado de un pedazo ciclista y una persona que encaja los golpes con entereza. Que un coche te empuje al precipito de la muerte en una carretera cualquiera es mucho peor que perder Roubaix en la misma línea de meta aunque hubo un día en el que Ballerini quiso ser tragado por la tierra por eso.

Dibujo de @Zapa9MFS 

Publicidad

Deja un comentario