La historia mira al ciclismo

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Papá Noel le ha traído este año al ciclismo un regalo envenenado, un conflicto en toda regla, aunque con el margen para que la sangre no llegue al río. Después de dejar pasar unos días desde los anuncios de ASO y Unipublic sobre el descenso de categoría de sus carreras, sacándolas del World Tour en el año 2017, las lecturas sobre los motivos, las consecuencias y el fondo de la decisión se han multiplicado exponencialmente.

El conflicto más allá de la UCI, de los organizadores franceses, de los propios equipos, lo que revela es que la fragilidad mediática del ciclismo viene dada desde su propia incapacidad de organizarse como seres civilizados, repartiendo muy mal los dudosos beneficios de un deporte que no cobra entrada y apretando a patrocinadores que cada vez se ven más agobiados por facturas que no paran de crecer. Si al final de la cadena quien menos cobra, o a quien se le escatima más el sueldo, es al propio ciclista, es decir, el enano de todo este circo.

La amenaza, que no hecho consumado, de ASO responde al órdago que los equipos, organizados en una cosa que llaman Velon, les lanzaron sobre los derechos televisivos, que es donde tristemente hay el dinero que mueve el ciclismo y digo tristemente porque parece que sea el único renglón donde hay dinero. Como dije hace poco, cualquier mesa de negociación en la que uno de los actores se levante puteado, es una mala mesa y eso es lo que pasa cada vez que los dueños del Tour se sientan con los equipos.

Cierto es que las reformas que quiere la UCI, con el amparo de los equipos, pueden traicionar en parte a la historia de este deporte más que centenario, pero tampoco es de recibo que una parte se lucre mientras la otra parte ve sus derechos menguar. O es que acaso la gente del Tour piensa hacer el Tour sin ciclistas ni equipos. Un poco de sentido común por favor, basar tu cuenta de resultados en el descontento de uno de los pilares del negocio, es pan para hoy y hambre para mañana.

Tinkov, tan explícito él, dijo que se iba porque así es imposible evolucionar, acusó con el dedo a compañeros de travesía, como Vaughters, pero en el fondo, lo que se ve es una desunión tal, que el Tour aprovecha para imponer su ley y qué narices, hace muy bien, aunque el descontento de los equipos no debería pasarlo por alto por bien que le salgan los números.

Porque, aunque parezca que haya desunión, si Velon hace algo más productivo que sacar vídeos y se pone serio en bloque contra ASO, podríamos hasta ver los escenarios que plantea Jorge Quintana, un Tour sin el Tour, pero con los mimbres del Tour, pues tendría garantizada una buena cuota de estrellas que al final son asalariadas de los equipos.

El ciclismo despide 2015 con un buen lío sobre la mesa, hay tiempo de sobras para solucionarlo, pero la imagen es la que es. Desde este mal anillado cuaderno siempre hemos defendido la evolución, sin embargo el ciclismo lleva una mochila pesada a la espalda, un mochila que habla de más de cien años de historia y aunque la novedad siempre es buena, hay que combinarla sabiamente con la tradición.

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