La hora de la verdad de Juanjo Cobo

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Sí sí, volvemos sobre Cobo, Juanjo Cobo. Cómo no habríamos de acordarnos de él. Defiende corona, ¿recuerdan?. Aunque en esta Vuelta a España la “media machine” se dedique y centre en un solo ciclista, que ya va bien en descargo del resto, la carrera partirá con un contendiente del Movistar Team portando el dorsal número uno.
El pelado ciclista cántabro no tiene más ungüentos y parabienes. Es ahora cuando ha de demostrar que aquello de septiembre de 2011 no obedeció a las más enrevesadas teorías. Leía en una revista unas declaraciones de Brad Wiggins algo así como “en Francia un dopado como Richard Virenque puede ser un héroe nacional. Eso en el Reino Unido no pasa”. Al margen de lo que pensemos del todo y fondo de las palabras del vigente ganador del Tour, no cabe duda de que en esa vida además de ser bueno, hay que parecerlo.
Y Juanjo Cobo, en quien quiero creer de verdad, es bueno, lo vimos, pero no lo parece, por que no “aparece”. Su existencia invisible esta temporada ha dado alimento a todo tipo de teorías que, no nos engañemos, ya circularon con cierto pábulo en año pasado cuando su rendimiento, extraño por inesperado, despertó a muchos sobre la verdadera dimensión de este ciclista.
Desde que Juanjo Cobo derrotara a quienes por mucho han dominado la actual edición del Tour poco o nada reseñable hemos oído de él. Parte frustrada por la no salida del nuevo sponsor de Matxin, Eusebio Unzue lo cogió in extremis, con las mermas de contrato que ello significarán, para un proyecto el Movistar, que raramente se embarca en aventuras. Quizá ésta mereciera la pena por lo perentorio del precio y lo sonado de la adquisición.
Presentado entre pompa junto a Alejandro Valverde, como punta de lanza del equipo español mejor preparado para la tremenda competencia internacional pasó a un anonimato que ni siquiera supo romper en el Tour. Una vez el capo Valverde estaba fuera de órbita, esas opciones que se dijo debería jugar en su beneficio fueron quimera.
En esta Vuelta capitanea un Movistar que necesita, a mi juicio, un revulsivo de cara al año que viene, en caso de que el patrocinio siga vigente, pues no sé la duración del compromiso de la compañía azul con este deporte. Los azules completaron, paradójicamente, mejor temporada, hasta la fecha, el año pasado, transmitiendo una ilusión y ganas que a pesar de la irrupción de Valverde en las primeras fechas se ha diluido.
Para Cobo esta Vuelta es tarea hercúlea. Con unos rivales previsiblemente en un nivel altísimo, se enfrenta a finales explosivos cuasi a diario, algo que no creo le encaje en el molde de buen diesel. Además el factor sorpresa y los errores de equipos ajenos no pueden ser parte del juego en esta ocasión. Con una temporada sencillamente desaprovechada, esta carta de doble o nada del ciclista pelado suena a punto de inflexión en un lagunar trayectoria profesional