La hora de la verdad para Euskaltel

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El lunes después del Tour la plantilla de Euskaltel presente en la carrera francesa emitió una carta. Fueron unas palabras que sonaron a despedida. Despedida del Tour, despidida de la afición, despedida ente ellos. No cabe duda de que el momento del equipo naranja es complicado, crucial. Nada que ver con la rutina que le ha envuelto desde su creación hace 19 años como equipo “made in Basque Country”, artesanal y tejido con los mimbres de la tierra.

¿Qué hemos de pensar de la misiva? ¿Qué hemos de pensar de todo lo que se dice? Con perspectiva, creo que al equipo naranja le ha llegado la hora de caducidad por varios motivos y todos complementarios. El más obvio es aquel que dimensiona el carácter regional, casi íntimo de este proyecto que ya camina por su mayoría de edad. Aludir a lo emocional es bonito, pero también fácil y ventajista, pues ese maillot naranja tiene mucho de emoción del incondicional aficionado euskaldun, y no euskaldun, dado que este equipo es querido más allá de las pequeñas fronteras de Euskal Herria.

Sin embargo, urdir un discurso basado en lo lacrimógeno es una verdad a medias. Igor González de Galdeano lamentó en su día que las instituciones vascas no le apoyaran como si esto fuera de obligado cumplimiento. Creo que el apoyo que sale de un organismo que representa los intereses de una sociedad nunca puede ser obligado. Es más, ante la situación de emergencia económica, casi considero hasta higiénico que no se apoye una estructura ciclista si no se hace con el sistema sanitario, con las becas, las universidades y protección social. El equipo naranja es un lujo del cual ahora mismo se puede pasar. Lo siento pero es así.

Otra de las trampas es la de la dimensión del proyecto, de lo artesano y de lo complicado que resulta sobrevivir en la jungla del Pro Tour. Otra milonga, qué quieren que les diga. Vemos que estructuras forradas de pasta como el BMC las pasan canutas, sencillamente putas, en una carrera para la que tiene una plantilla sobrada como es el Tour. El dinero no presupone matemáticamente resultados y Euskaltel hasta la fecha lo había demostrado con hitos en las mejores carreras y no siempre de la mano de Samuel Sánchez.

¿Qué ha fallado entonces? Pues que se pensó que estaba todo hecho y no se creyó necesario dar ese plus. El equipo cayó en una especie de autocomplacencia que ha derivado en el desencanto de sus integrantes y de parte de la afición. Se gestionó de la misma forma que se corrió, siempre persiguiendo, nunca en clave ganadora, nunca desde adelante. Lo que se vio en el Tour fue el ejemplo más plausible de esta teoría. Todos, y digo todos, hasta Igor Anton, lo intentaron al menos una vez, no hablo de la incombustible carrera de Mikel Nieve, ni de las llegadas imposibles de Juanjo Lobado, ni las fugas de Juanjo Oroz, ni las muescas de calidad de los Izaguirre,… se le vieron las orejas al lobo. 

Justo en el Tour en el que Igor González de Galdeano admitió que ningún sponsor vino a verles, el equipo dio el tono, a diario, de forma conjunta, con ambición y sin excusas pueriles como las de Samuel Sánchez en el Giro. Se trabaja en un proyecto que deshaga el andamiaje de abajo arriba, espero, deseo que salga adelante aunque dentro de esa casa los cuchillos vuelen, miren lo que dice Madariaga No quiero pensar que una región como Euskadi se quede sin su Euskaltel, sería indescriptible, aunque no trágico por que en nuestro mundo sí que hay cosas trágicas.

Foto tomada de www.arueda.com

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