La innovación no es un cheque en blanco

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Día -1 de la Vuelta a España de 2015, dicen, como cada año, la de mejor participación de la historia, y la noticia es que la crono por equipos del arranque, en las sendas marbellís, no valdrá para le general porque la ha dispuesto sobre un albero que los ciclistas y directores de equipo consideran “una broma” de la organización. Como dice Luis Roman, esto se sabía desde enero, pero claro, los equipos no montan expediciones para conocer los parajes de la Vuelta.

Esa es, y no otra, la noticia que genera la Vuelta en sus horas previas, ese es el titular que equipara al ciclismo con el fútbol en los grandes titulares. Se anuncian dos ganadores de Tour, varios de grandes vueltas, mejores clasicómanos, una modesta manada de velocistas y se encuentran que hasta el final de la etapa del domingo, en el Caminito del Rey, no habrá un titular en firme del maillot rojo.

Desde hace unos años la Vuelta camina presa del pavo propio de un adolescente que busca los signos de su identidad. Hace cinco años se sacó el maillot rojo para el líder, por eso de la roja, siempre el jodido fútbol. Se indaga hasta la extenuación cada final de etapa, que no sea repetido. Si es de dos dígitos en sus pendientes mejor y si el nombre esconde que la historia ya pasó por el lugar, mejor que mejor. Hay un final en alto en el mismo Campóo, donde ganó Jesús Montoya, que le llaman “fuente de no sé qué…” porque

La Vuelta ha salido de bateas, desde un barco del ejército, hizo un encierro de San Fermín. Un día iráal mismísimo infierno. Se ha creído que innovar es un cheque en blanco, pero no lo es, no es el pretexto. Eso da fama y gloria momentáneas, luego todo pasa en el olvido.

Porque se sigue pensando desde el prisma de la pelotita. Dudo mucho que la carrera tenga el espacio que ansía en los diarios sin Alberto Contador, lo dudo, porque si con el madrileño el Tour pasó sin pena ni gloria, qué no pasará en la ronda patria sin el héroe patrio, el único que se reconoce entre las hordas futboleras. De hecho sólo él tiene un libro en una colección de perfiles futbolísticos.

Y pasará sin pena ni gloria una dato alarmante que hemos leído en el Café Roubaix: habrá más franceses que españoles en la Vuelta a España, como en los Tours más oscuros para el país vecino. Es lo que hay, pero lo leemos en medios internacionales, aquí estarán pendientes de la innovación mal entendida y lo “bonito del recorrido”.

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