La leyenda de Pinarello nació con una linterna roja

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En la Italia de los años veinte y treinta había efervescencia ciclista. Eran los tiempos del llamado ciclismo heroico, aquel que según definición no científica, se protagonizaba desde el corazón, con los tubulares al hombro y carreteras inmundas por delante. En esa Italia de entreguerras crecía la pasión con dos nombres como Alfredo Binda y Constante Girardengo. Dos monstruos, gigantes de su momento, que enrolaron una no pequeña militancia de fieles adeptos a la bicicleta.

Luego vino la Segunda Guerra Mundial y de sus cenizas surgieron emblemas de la manufactura itálica que hoy sigue muy vigentes. Encandilado por Girardengo y Binda, un joven chaval nacido en las inmediaciones de Treviso crecía como ciclista. A pesar de algunos triunfos, su salto a la fama se lo propuso una “maglia nera”, sí un jersey negro, el que se daba al último clasificado del Giro de Italia. Esa prenda la vistió nuestro hombre, Giovanni Pinarello, el primero de la saga de “bicicleteros”, el hombre que abrió la historia de uno de los orgullos del Véneto.

Giovanni Pinarello finalizó último el Giro de 1951. Aunque pareciera lo contrario, la “maglia nera” era muy apreciada en la época y ello le reportó a Giovanni un dinero con el que, sí, abriría el negocio que daría lugar a la firma que hoy conocemos como Pinarello. A los pocos años, esa pequeña factoría de Treviso ya patrocinaba un equipo, el Mainetti. Fue a partir de 1960, antes de que Fausto, el hijo de Giovanni y actual mandamás, entrara en la empresa para lanzarla, entre otros mercados, al estadounidense, donde sus cuadros Dogma causan furor llegando a facturar el 20% de esta línea.

Aquella historia que arrancó con una maglia nera, con una nada indigna última plaza en el Giro, siguió su curso. Pinarello entró en el profesionalismo y vivió en la persona de Alexis Grewal su primer éxito de postín: la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984. A los cuatro años Perico Delgado calzaba una Pinarello roja en su conquista del Tour y desde 1992 Miguel Indurain alcanzó cuatro Tours sobre esta firma de cuyos  moldes salió la eterna “Espada”, la bicicleta con la que batió el récord de hora.

Luego vendrían los Telekom con Bjarne Rijs y Jan Ullrich. Pinarello copó el podio de Sídney 2000 con Ullrich, Vinokourov y Kloden, oro, plata y bronce en la ruta. Durante esa época la firma equipó tres equipos como Banesto, T Mobile y Fassa Bortolo simultáneamente. En los tiempos recientes, el matrimonio Pinarello- Team Sky parece de los más sólidos, aunque nunca se sabe, Movistar ha pasado de largo y se ha ido a las manos de otro proveedor, tras años de idílica convivencia. No obstante, y de cualquiera de las maneras, la saga Pinarello se mantiene firme y vigente, en un mercado global y tremendamente feroz. Esta historia arrancó, no olvidemos, con una “maglia nera”, un orgullo transmitido de generación en generación. Tal es el orgullo, que esa maglia luce encuadrada, eterna, en lo alto de su tienda de Treviso.

Foto tomada de revistaofftopic.com

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