La línea Maginot del ciclismo

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Se llamó línea Maginot a una suerte de fortificaciones francesas construidas a lo largo de su frontera con Alemania con el objetivo de frenar una posible afrenta germana que con Adolf Hitler al comando se convirtió en realidad. Mediante costosos túneles, con sistema de transporte de tropas y material por toda la frontera alsaciana a norte y sur, los franceses creían tener una herramienta eficaz ante su belicoso vecino. Luego la realidad condujo la invasión alemana por el norte, por las Árdenas, nada menos, y todo aquel artilugio museístico quedó en nada.

La estrategia francesa no contempló que aquellos baluartes en la Gran Guerra de principios de siglo eran óptimos, pero pensar que su efectividad sería idéntica ante los nuevos postulados de la Segunda Guerra Mundial fue un error que le costó la total invasión del país.

En ciclismo ocurre algo similar. Al menos en el ciclismo de casa. Mientras la franquicia anglosajona vive en efervescencia, sólo cabe hojear una revista inglesa para ver el objeto de culto que les significa una bicicleta, el ciclismo español vive en postulados tristemente caducos. Hace un tiempo nuestros abuelos iban al mecenas del pueblo, fuera tienda, banco o taberna, pedían unas pesetillas y aquello rodaba. Si eras el benefactor no preguntaras dónde iba el dinero. Aquello fue una especie de caridad cómplice. Pero hoy no. Las cuentas de marketing de las grandes firmas están en compañías que escudriñan cada euro invertido en cualquier lado.

Tenemos por ejemplo esta entrevista del responsable de la Volta a Catalunya, Rubén Peris, en La Vanguardia. Peris afirma que cada vez el margen es más reducido. Desde que tengo uso de razón oigo que la Volta lo pasa mal, que cada año es un poco peor que el anterior, que las cosas se complican,… al final sale, y lo hace por las ganas de tirarlo adelante y de mirar a otro lado cuando las cuentas apremian. Pero, ¿no sería interesante introducir los elementos que pusieran fin a tan angustiosa situación?.

Peris alude a las administraciones como parte clave en la supervivencia de la carrera. Es cierto. Tienen mucho que ver, pero en mi humilde opinión es precisamente por que las administraciones, tan ahogadas financieramente, son clave en la carrera que ésta lo pasa mal. Luego está el sector privado, donde se dice que el tema del dopaje asusta, añadido a la propia crisis.

A uno, que es comercial de profesión, el argumento de la crisis y del dopaje le suena a manido, pues esto mismo se pone encima de la mesa del ciclismo anglosajón y sin embargo sale adelante con un caudal de imagen y recursos envidiable. La situación es complicada, pero quizá los argumentos deban cambiar, y sobretodo los alicientes que lleven a una empresa a invertir en ciclismo. Por ejemplo, ¿hemos revisado en qué puntos los patrocinadores pueden encontrarse más cómodos? Y de haberlo hecho ¿los hemos potenciado?.

Tenemos en escasas seis semanas un acontecimiento como la Titan Desert, cuya dirección recae también en Ruben Peris. Este evento de nuevo cuño con escasas cinco o seis ediciones, que reúne a exciclistas de cierto renombre más algún famoso obsesionado con físico, es un filón en los medios. Dicho de otra manera ¿qué se hace bien aquí para que resulte como resulta? La Volta, acontecimiento centenario, sufre ante el neonato del desierto marroquí, donde por cierto gana un exciclista como Roberto Heras, resoluciones al margen, un nombre muy vinculado al dopaje. Mientras en la Volta que venga el ganador del último Tour no vende.

Si la moraleja de línea Maginot nos sirve, tomemos nota. Quizá el cambio esté en nuestras manos. Más cerca de lo que nos imaginamos.

 

Foto tomada de www.lainformacion.com

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