La maglia rosa está en casa

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Hay un Giro latente, más próximo, entre nosotros, para algunos imperceptible, pero para otros, un reto mayúsculo. Se corre en salones, desvanes, habitaciones, jardines y garajes. Entornos domésticos. Y no de Italia, también de aquí, en España, y por medio mundo.

Para este Giro, Bkool ha lanzado la primera edición virtual de la gran ronda italiana, una forma nueva de entender el ciclismo, sin horas, ni horarios, ni lluvias que estropeen las salidas, ni inclemencias que perjudiquen.

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Estos días, mientras la carrera busca su dueño y un italiano de clase media en el peloton como Gianluca Brambilla saborea las mieles del éxito, un pelotón de usuarios de Bkool circula a todo meter en su casa buscando el momento idóneo para hacerlo, temprano antes de levantar a los críos y llevarlos al cole, o a media tarde, con el stress del trabajo pidiendo guerra.

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Este #GiroBkool arrancó hace unos días, cada etapa, hasta seis, calca finales de etapa seleccionados de la carrera y hay tiempo para completarlo hasta el 5 de junio.

Estas ligas, también llamadas retos, son el paso obvio y normal a la convivencia de las redes sociales con la bicicleta y sus usuarios. La profusión del simulador de Bkool empezó como algo puntual, pero su generalización en muchos hogares permitió que la gente empezara a interesarse por lo que hacía en compañero de grupeta o el tipo que se cruzaba cada domingo.

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La necesidad, casi irresistible, de compararnos, de medir los rendimientos, de buscar ahí fuera lo que hay para ver dónde estamos, acabó por dar forma a estos retos, que permiten pedalear y sudar sabiendo lo que ha hecho medio pelotón del mundo con el maillot de la diversión y la bandera del esfuerzo, bajo techo y entre cuatro paredes. De ello se dieron cuenta un día en Bkool.

Los retos de Bkool son sesiones a iniciativa de la marca, para citar usuarios a competir juntos, sorteando premios. Son dos semanales, con una ruta común para pelotones que de a veces han llegado a los cien ciclistas al mismo tiempo.

por eso realizan dos veces por semana y han llegado a congregar a más de cien ciclistas a rodar sobre la misma ruta, la misma que a veces han compartido en “vivo y en directo” con Joseba Beloki y Jan Ullrich.

Los rodillos son a la bicicleta lo que la tuerca al clavo, nacieron casi al unísono, como complemento a la flaca, para darla vida más allá de la montaña, y la ruta, para que se pudiera calentar antes de las competiciones, para enfríar tras ellas, eso que dicen “limpiar el lactato” en el Sky, para rodar si hacía mal tiempo o simplemente para sudar un rato viendo la televisión.

Pero el rodillo, aunque recurrido, a veces no daba más de sí, hubo un tiempo en que fueron inteligentes y por pura evolución se les acabó añadiendo el simulador de ciclismo, con una plataforma analítica que saca conclusiones de tu performance, al tiempo que te mide a usuarios de hasta cuarenta países.

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En el simulador hay una carta de subidas, rutas, trayectos y etapas que ponen a prueba el usuario y su bicicleta. Cuando se habla de un puerto, por ejemplo, el simulador, sincronizado con el rodillo, te reproduce la dureza de las subidas seleccionadas, te pone en situación y le da a la bicicleta la dureza exacta del tramo que se aborda. Todo sin salir de casa, pero sudando, quemando y mejorando al fin.

Estos años Bkool ha protagonizado historias de superación propias del ciclismo y de los ciclistas. Nicolás del Corral es expiloto de rallyes que tuvo un accidente compitiendo hace cinco años porque un imprudente se saltó un stop en pleno rally. Tras un periodo de recuperación largo y duro, su pérdida de masa muscular fue notoria por lo que el médico le recomendó hacer bicicleta estática.

Al principio no fue mucho, una media hora diaria, pero Nicolás fue creciendo físicamente, se notaba fuerte, poco a poco mejoraba su condición aunque un persistente dolor de espalda le perseguía “everywhere”. Prosiguió y tuvo mas problemas de salud, no fueron suficientes, recuperó el ánimo, Bkool contribuyó a ello, y ahora cuenta los días para salir en la Quebrantahuesos de dentro de un mes y medio en el quinto aniversario de su primer accidente.

Con el simulador Bkool, historias de superación hay unas cuantas, e inspiradoras, pero de diversión también, y no poca.

Y recordad que…

Bkool está pensado para todo tipo de personas. Pues cada aficionado al ciclismo puede encontrar en Bkool una solución magnífica para poder entrenar a pesar del mal tiempo o la falta de tiempo libre.
La lluvia, la nieve, el viento, la niebla, el tráfico, el trabajo… Son muchas las causas que día día impiden a los aficionados al ciclismo poder disfrutar de su deporte favorito. Pues bien, Bkool elimina de un plumazo todas estos impedimentos, brindando al usuario la posibilidad de realizar cualquier recorrido del mundo, mientras compite con otros ciclistas, desde el salón de su casa.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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