La masa social del ciclismo envejece de forma imparable

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A pocos días de Navidad, la excusa lo merecía, reunión de parroquia ciclista por que la Volta a Catalunya presentaba el libro de su centenario, una obra de lujo para los tiempos que corren, apadrinada además por una obra social, nada menos, y presenciada por una hermosa sala de actos llena hasta la bandera en el corazón de la popularmente llamada alcaldía de Sants, un edificio emblemático donde los haya del ya de por sí representativo barrio barcelonés.
Luego tendremos ocasión de valorar el libro. Nuestra atención en los instantes en que los ponentes tomaban la palabra, entre ellos el alcalde Trias, muy vinculado al ciclismo con su cita anual a la Cursa de Les Corts cada mes de abril, se centró en el auditorio. Canas, rostros envejecidos, alopecias trepantes –un servidor también adolece de ella a los treinta y pocos-, … poblaban parte del público. Parte no, buena parte, esa es la verdad. Esa es la realidad siendo ello una muestra representativa de muchos de los clubes de referencia de nuestro ciclismo.
El relevo no se satisface como debiera. Las generaciones inmediatas no acaban de integrase en el tejido social del ciclismo, cuyo entrelazado da origen a la cantera, a equipos, a carreras,… en definitiva a ciclismo. Motivos hay muchos, obviamente la modernidad juega su papel, pero también la jugaba en su medida cuando nuestros padres desinteresadamente se echaban a la carretera para “voluntariar”, como ya sólo los grandes eventos saben atraer. También hay vicios adquiridos por las generaciones ya instaladas que generan en conflictos entre edades y hacen desistir a los más jóvenes a las primeras de cambio. Un poco de todo.
Y esa es otra de las fotografías que unidas a otras más transversales que ofrece este panorama que sin ser desalentador, no es el óptimo. Como siempre se dice de “otras hemos salido”. El futuro pasa pues por la profesionalización parcial, que no total, es decir entidades con ánimo lucro que sepan motivar monetariamente y en especies a los que hace años se llamaban voluntarios. Y ahí reside la solución, pues el voluntariado es también ejecutoria intrínseca del deporte. El ciclismo, entre otras asignaturas en este blog también señaladas, debería buscar esas fórmulas que lo hagan rentable y atractivo al patrocinador de tal manera que no sólo la buena voluntad dé vida a sus entrañas.
Volviendo al libro de título “Volta a Catalulnya 1911-2011, un segle d´ esport i país” la editorial Cossetània, la organización de la Volta y el autor Rafael Vallbona nos obsequian con una auténtica delicatesen sobre la carrera con buenos textos y  una colección única de fotografías cuya custodia corrió durante años a manos de mi buen amigo Ferran Bellfort. Aquí vemos cómo una carrera nace, como un lugar crece, cómo el ciclismo se moderniza. La Volta es un lujo del ciclismo español, con todos los grandes en su listado. Todo en un formato grande y más de 300 páginas de grueso perfil cuyo valor se estima inenarrable.
Si os ha gustado ya sabéis donde darle, y si no, democráticamente a partir de ahora también lo podéis expresar 😉