La merienda belga

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Tanto el Circuito Het Nieuwsblad como la Kuurne-Bruselas-Kuurne, dos competiciones de cierto renombre, cuya celebración ha tenido lugar en dos fechas consecutivas en territorio belga, habiendo encontrado premio por un lado al corredor belga Greg Van Avermaet y por el otro a su compatriota Jasper Stuyven.

Tiempo apacible

El Circuito Het Nieuwsblad es una prueba de gran dureza en cuyo recorrido se han debido salvar veinte cotas de cierta identidad, una pesadilla que los concurrentes se ven obligados a superar y, además, salvar en su itinerario sendos adoquinados que venían a representar un tormento adicional en esta prueba que transcurre básicamente por la región de Flandes Oriental.

Esta vez se cubrieron 201 kilómetros, en unas condiciones climatológicas más bien apacibles, hay que decirlo, todo un contraste con respecto a años anteriores. Cumplía su 71ª edición, una existencia fructífera que si inició en el año 1945, una fecha un tanto ya lejana.

Cabe recalcar, centrándonos en su historia, que hasta el año 2008, el citado evento ciclista se distinguía bajo las siglas de Het Volk, entidad patrocinadora que se vio obligada a desistir en su apoyo por el alto dispendio económico que los organizadores venían sufriendo. A partir de entonces la puesta en servicio corre a cargo del popular y asentado rotativo flamenco Het Nieuwsblad, siempre atraído por las vicisitudes del pedal.

La carrera de este año tuvo sus emociones en el transcurso de la primera parte con el fulgor constante de varios protagonistas, por lo general más bien desconocidos. Con todo y así, fue a partir de una treintena de kilómetros para la meta cuando los acontecimientos cobraron más trascendencia. Se formó en cabeza un pequeño grupo integrado por siete unidades ante un contundente ataque en la cuesta de Lange Munte. Hubo un trecho de trescientos metros de adoquinado que contribuyó a fraccionar todavía más al gran pelotón. A la postre, en vanguardia, quedaron en el alero y en definitiva cinco valientes, luchando con una ventaja que osciló  alrededor de algo menos al minuto de tiempo.

La astucia tiene un precio

Fue a la vista de la ciudad histórica de Gante, con la silueta inconfundible de su recortado castillo, en donde la situación acabó de hilvanarse de manera contundente. El belga Greg Van Avermaet (30 años), conocedor del oficio y que hará un par de temporadas fue segundo en esta competición, pudo zafarse o sorprender al hombre que poseía todas las opciones para vencer: el eslovaco Peter Sagan, que vio truncadas sus esperanzas en el último soplo de la carrera, debiéndose contentar con ser el gran perdedor, vistiendo la casaca de oro de arco iris, prenda que distingue al que ostenta el título mundial.

A continuación se clasificaron con el mismo tiempo el belga Benoot (3º), el británico Rowe (4º) y el animoso corredor galo Gougeart, muy belicoso en los últimos momentos. La victoria, muy disputada por cierto, fue, repetimos, para Van Avermaet, a pesar de que todo el mundo apostaba por Sagan, que con creces es un desenvuelto velocista y que cruzó la línea de llegada desesperado frente a la realidad de los hechos.

¿Quién es Van Avermaet?

Nació en la población de Lokeren, que cuenta con 40.000 habitantes y que posee, según recordamos, un carillón dotado de 49 campanas, que nos llamó poderosamente a la atención en una de nuestras visitas. Van Avermaet pasó a ser ciclista profesional en el año 2006. Sus aptitudes se amoldan con preferencia a las carreras llamadas clásicas, léase de una sola jornada. Ha destacado también en alcanzar victorias de etapa en pruebas de largo kilometraje. No es un corredor que reúna un amplio historial, aunque se ha hecho notar en repetidas ocasiones.

Mencionemos su victoria en la París-Tours (2011), la Vuelta a Bélgica y una 9ª etapa en la Vuelta a España (2008), con final en Sabiñánigo, debiendo adicionar el de que ganara asimismo la clasificación por puntos. También venció en una etapa, que culminó en la localidad de Rodès, en el Tour de Francia (2015). Tiene una buena estatura: un metro con 81 y un peso de 75 kilos, es decir, las características idóneas de un rodador.

Algunos recuerdos para la historia

Nunca está de más el de que hagamos hincapié que el primer vencedor de del Circuito Het Nieuwsblad fue el belga Jean Bogaerts, en el año 1945. Sólo ha habido tres corredores que han logrado ser vencedores de la misma en tres ocasiones, cifra máxima. Fueron Ernest Sterckx, Josep Bruyère y Peter Van Petegem. No deja de ser un mérito para ellos.

No quisiéramos dejar en el tintero las prestaciones realizados por el argentino de origen pero nacionalizado español, Juan Antonio Flecha, que ganó en la edición del año 2010, sin olvidar sus dos segundos puestos en los años 2007 y 2011, y un tercero en el 2012. Es una página que no debemos dejar en el cajón de los olvidos y que vale la pena tomar en consideración, especialmente  a favor de los aficionados propensos en conocer los hábitos estadísticos.

La joven promesa Stuyven acaba de ser noticia

La otra segunda clásica denominada Kuurne-Bruselas-Kuurne, ha constituido otro evento importante en este fin de semana. El joven corredor belga Jasper Stuyven, que cuenta con tan sólo 23 años, situándose como noticia de actualidad tras su valioso triunfo en la citada competición  de carácter internacional. Con esta victoria conseguida en solitaria que ensalza a los valientes, se sitúa en buena línea y más tomando en consideración que lleva sumergido en el campo profesional desde hace tan sólo tres temporadas.

La prueba en sí no ofrecía muchas dificultades en cuanto a las alternativas que nos deparaba su recorrido. Era una prestación más a la par con las aptitudes que pudiera reunir cualquier ciclista amante de la velocidad y el riesgo. No hubo muchos hechos dignos de mención, salvo cuando se contabilizaban hasta la línea de meta un cómputo de 25 kilómetros. Cabe reseñar que la última dificultad se encontraba a 50 de la llegada, emplazada en la población de Kuurne.

En el tradicional forcejeo de última hora, cuando el grupo de cabeza constituía una masa bastante numerosa y cuando los hombres de la ruta imaginaban que la victoria se resolvería entre los puros velocistas, surgió de forma inesperada esta estrella de la nueva generación, apellidado Stuyven, que decidió fugarse en solitario y jugar su arriesgada carta con decidida convicción. Entre los contendientes y favorito número uno se encontraba su compatriota Tom Boonen, vistiendo la elástica del equipo Etixx-Quick Step. Era el hombre a batir. Pero el pronóstico a voces no se cumplió ante la poca motivación de varios componentes que confiaban que Boonen y su equipo les sacarían las castañas del fuego, como muestra este aserto popular.

El audaz Stuyven en un alarde de fuerzas apuró a lo alto defendiendo los pocos segundos de ventaja con los que contó, léase medio minuto apenas. Efectivamente, se asemejaba su vuelo hacia la meta una lucha individual y dramática de estas que se libran en las etapas contra las manecillas del reloj. Una esfuerzo despiadado contra un conglomerado de ciclistas más o menos conjuntados que no se fiaban unos de otros. Es aquello que se suele decir: “Si yo trabajo a tope otro vendrá y me arrebatará el fruto, la gloria”.

Jasper Suyven, nacido en la histórica ciudad de Lovaina, feudo universitario de indudable fama, redondeó la victoria, un premio bien merecido. Venció, aunque por escasísimo margen, sobre el noruego Alexander Kristoff, por  un escaso margen de 17 segundos, siguiéndole el francés Nacer Bouhanni (3º), el holandés Rylan Groenewegen (4º) y el polaco Lukanz Wisniowski (5º).

Ecos históricos

La Kuurne-Bruselas-Kuurne se instauró en el año 1945, con un primer vencedor llamado Valère Ollivier, que procedía de una familia más bien acomodada de un alto poder económico en la región flamenca que le vio nacer. El citado protagonista no alcanzó mucha fama dándole a los pedales, pero su nombre figura en la cabeza de la tabla que honra a los ciclistas ilustres que han pasado a ser historia. Al cabo de cinco años volvió a repetir la gesta gracias a su constancia.

Por otra parte, vale la pena poner sobre el tapete de los recuerdos el de que el belga Tom Boonen, la frustración en esa 68ª edición, sigue ostentando la honrosa distinción que le acredita ser el único corredor que ha logrado alcanzar tres coronas de laurel en el palmarés de esta prueba.

Así se escribe la historia.

Por Gerardo  Fuster

Imagen tomada de Het Niuewsblad

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