La metáfora de Purito

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El final de la Vuelta, por la tarde con nocturnidad y un italiano en lo más alto, vino alimentado por los puntos de una meta volante en la madrileña Castellana. Alejandro Valverde jugó hasta el final por el maillot verde y acabó dando en la diana. El murciano, seguro número uno de la UCI en este ejercicio, arrebató el éxito a Purito Rodríguez, quien daba por finiquitada la lucha de esta pieza.

La última etapa es un día de fiesta” dijo Purito al llegar a la meta madrileña. Y apostilló sobre la suerte y desarrollo de la selección en los mundiales, reviviendo el dantesco capítulo que ambos ciclistas nos dieron en Florencia, hace dos años, para regocijo de Rui Costa.

Con todos los elementos en la mano, el catalán no tiene razón. Ninguna además, salvo que, a veces ocurre, que lo hubieran hablado. No puede quejarse de que no estaba avisado. Lo que el pasó en el epílogo de la Vuelta 2015, ya le había pasado dos veces anteriormente. Es increíble que en el deporte profesional se tropiece tres veces con el mismo canto y Purito lo ha hecho.

Y es que el final de Vuelta, con el de Katusha en segunda plaza fue la metáfora de la vida de este corredor que ve pasar trenes sin que pueda subirse en marcha. Para Purito el de ayer fue un nuevo podio, la forma de no plasmar ese anhelo. En la historia, quienes tuvimos la suerte de saber de él, siempre será grande, pero su gran ilusión sigue sin plasmarse, y como bien reconoció, a su edad no quedan muchas oportunidades.

Ha pisado el podio de las tres grandes, pero como Valverde en Madrid, siempre se le adelantó alguien y esta vez fue Fabio Aru, como Ryder Hesjedal, como Alberto Contador, como Dani Martin, que le dejó sin Lieja, o el mentado Rui Costa, que le colgó la plata en un Mundial. Lo que le pasó en Madrid, por tanto, es muy sibólido de su trayectoria.

Y puede estar contento el pequeño escalador de Parets del Vallés porque ha podido desarrollar el grueso de su trayectoria en medio de una fiebre de cuestarrones que le sitúa como el gran beneficiado de esta curiosa moda. Purito en los noventa difícilmente habría estado en estos niveles. Entonces las cromos podían superar los 100 kilómetros, sobretodo en el Tour, hoy una crono es la excepción que, como vimos en Burgos, le apeó de la lucha por su primera grande.

Con todo la temporada de Purito ha sido de sobresaliente, a falta de lo que ocurra en el Mundial, donde procederá la foto de recononciliacion con Valverde, y de Lombardía, el recorrido le vuelve a favorecer, el catalán ha ganado una de sus favoritas, País Vasco, más dos etapas en Tour y otra en la Vuelta, donde además ha sido segundo. Es un balance muy bueno, extraordinario, sin embargo, él lo sabe, cambiaría todo eso por esa gran vuelta que con los años se le ha declarado irrealizable.

Imagen tomada de FB de La Vuelta

2 COMENTARIOS

  1. Dentro de sus limitaciones y con perdón, Purito me recuerda a Hinault, es un ciclista con un par, y así ha ganado todo lo que ha ganado, porque no tiene la clase que el bretón. Y la lucha de Valverde por el verde el último día es muy legal pero bastante patética. Un grande, y él lo es, no debe enfangarse en ese tipo de peleas menores.

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