La mierda del ciclismo empieza a salpicar más allá

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Buen vino y degustación de tortillas en medio de bicicletas de etiqueta, maquetas del velódromo de Roubaix y originales sobre las que se batieron el récord de la hora. La presentación de Cultura Ciclista, y por ende su última pieza, la biografía de Marco Pantani “Un hombre en fuga”, fue escenario de algunas interesantes y variadas reflexiones ciclísticas. 

Durante el ruego de preguntas uno de los asistentes recordó el tremendo artículo firmado por Dagoberto Escorcia en La Vanguardia hace unas semanas, del cual dimos cuenta en su momento. Aquel tiro abrió muchas de las conversaciones que una vez culminada la presentación se generaron por el diáfano espacio de Pavé Culture Cycliste.

“¿Qué te parece? ¿Dónde vamos a ir a parar?” me formuló un interlocutor. Escocía entre los asistentes una parodia del programa Crackovia donde al parecer todo el pelotón del Tour se movía yendo de farmacia en farmacia. El ciclismo es eso, objeto de escarnio. Como antaño. Entonces en el coso se situaba el reo y era lapidado. Ahora es la trituradora mediática.

“Tenemos que dejar de ser el cuarto deporte y pasar a ser el séptimo u octavo más seguido para que nos dejen tranquilos”. Curiosa reflexión. Acertada, incluso si no fuera que si siendo los cuartos más seguidos –en un ranking imaginario- lo pasamos mal, cómo estaríamos siendo los séptimos. De cualquiera de las maneras le abordé con una de las preguntas que la gente profana más me está realizando últimamente: “¿De verdad el ciclismo es el único deporte que está tan podrido?”. Así, como lo digo, tal cual. Ha sido tan maligna esa gota malaya del dopaje sobre la testa de este deporte que el concepto deporte como tal parece en entredicho. “Están mejor callados” acertó Bernat López, el alma mater del proyecto.

Desde que se destapara el primer bombazo, el ciclismo ha caído en una espiral de paranoia que muchas veces le ha hecho mera fuera del tiesto. Pero es que los medios no han ayudado. Es más, han puesto sobre la pista a mucho que creía que esto era de color de rosa y las paredes azucaradas. Qué va, pensar en eso es cuestión de fe. Ahora que todo se pone en duda, desde la honorabilidad de dirigentes a sistemas íntegros. El ciclismo es un vértice, una pieza suelta. La gente que ata cabos ve otras manchas más allá de la bicicleta.

En ocasiones, hablando con la gente, viendo sus reacciones, detecto que se ha ido lejos, demasiado. Tal está siendo el agobio que mucho me temo que o se afloja o lo que se pondrá en entredicho no sólo serán esos inertes seres que pedalean con misma inercia que hace más de cien años lo hicieron los primeros “homo bicicletensis”.

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2 COMENTARIOS

  1. Como aficionada al ciclismo y voraz lectora… ¡felicidades a Cultura Ciclista!!.

    ¿De verdad es el ciclismo el único deporte que está podrido?? Venga ya… y la vida es un "cuento de hadas"

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