La montaña en el ciclismo moderno: si no tienes un 20%, no eres nadie

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Recuerdo que a principios de los noventa los teóricos mandaban mensajes perfilando el ciclista del futuro. Reinaba por aquel entonces Miguel Indurain y sus rivales respondían al nombre de Tony Rominger, Gianni Bugno, Bjarne Rijs, Alex Zullle,… únicamente Claudio Chiapucci introducía un elemento de anarquía en el retrato robot de los capos del momento. Todos ellos atenuaban la improvisación en pos de un campeón atlético, le llamaban, dotado de buenas condiciones físicas, excelentes prestaciones en el ejercicio solitario contra el cronómetro y dosis de paciencia y sangre fría en las montañas.
Ese perfil quedó corroborado con la inmediata llegada de Jan Ullrich a la elite. El fornido alemán reventaba a los rivales en tendidas autovías como la que conduce a Pal y doblaba corredores en las cronos. Era el ciclismo moderno, el contemporáneo, el llamado a instalarse durante tiempo como referencia de lo que debía ser un campeón del siglo XXI. Un perfil efectista, pragmático y aliado del milímetro. Águilas toledanas, ángeles luxemburgueses, tarangus asturianos,… reposaron en el baúl de los recuerdos. Pasaron a ser reliquias, cicliso de blanco y negro.
Pero en esta vida de ciclos, el ciclismo ha emprendido el camino del retorno. Hoy, si no eres un puerto con rampas de 20% no eres merecedor de eco mediático. @lavuelta probó el año pasado Valdepeñas y su muro digno de Árdenas del 23%. Tal fue el fragor que vuelve. Así son las cosas. Si hace veinte años puertacos tipo Mortirolo eran singulares, si nos emocionábamos con la rampa del 17% de Pajares y los desniveles la Huesera, hoy contamos por decenas los kilómetros por encima del 10%. El ciclismo moderno se gusta viéndose antiguo, retorciéndose, gimiendo dolor,… se buscan pendientes imposibles, ¿cuál será la siguiente?

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2 COMENTARIOS

  1. Por favor, repasa las entradas, tienes mogollón de erratas… te faltan muchos conectores. Da mala imagen, como de que quieres publicar por publicar, casi sin importante el contenido, mucha improvisación…a veces se hace desagradable de leer, un saludo

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