La montaña rusa de Juanjo Cobo

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La vida es especialista en sorprenderte, en virar tus aspiraciones, en llevarte por los derroteros más insospechados cuando la hoja de ruta señalaba otros senderos. Te arroja un jarro de agua helada en el momento cumbre, y te obsequia con un subidón cuando naufragas en un lodazal. Juan José Cobo, hijo de Cabezón de la Sal, ha sido el hombre que ha puesto rúbrica al prólogo de la sesión ciclista 2011. Emergió cuando más hundido se vio y ve con incertidumbre el futuro cuando tocó el cielo con las manos. Ahora en un estadio intermedio, el pelado apodado el Bisonte bien haría en vaciar en un folio cuántas emociones se pueden contener en tan pequeño espacio de tiempo.
Hay saltos en el ciclismo que significan la completa justificación de una trayectoria entera. Ganar una etapa en una grande, cuanto si más el Tour, te puede arreglar unos añitos de contrato por la dificultad que entraña. Luego imagínense lo que implica ser el mejor de una de las tres grandes. Juanjo Cobo creyó, con lícita lectura y honrado esfuerzo, que la Vuelta le solucionaría la vida. Nada más lejos de la realidad, poco después de su triunfo coronado en los aledaños de la Cibeles, la negativa de seguir en el ciclismo por parte de su mecenas, la aireada marca de  zapatos Geox, “los italianos nunca fueron fiables aliados en el frente bélico” comprobaron algunos, nubló una gloria que por inesperada, supo efímera.
En el camino han quedado intentonas, sobre todo por parte de su gran tutor Matxin, algunas de innegable calado mediático como la emprendida con Ana Rosa a voz de pronto sobre el mismo mantel de una gala y otras de sabor surrealista como disponerlo todo a la firma de Hugo Chávez. El Geox es historia… pasada, por que la futura, la de Cobo sigue adelante. En la que fue su casa, la de Eusebio Unzue no dudan en reclamarlo si éste se deja querer. Buena opción, sobre todo si Movistar enfoca a Valverde a esa pared vertical llamada Tour. El propio Cobo firmó en Hautacam 2008 –con todos los interrogantes que generó esa jornada- una actuación que al murciano nunca le hemos visto firmar en la grande francesa.
Cobo entronca además, como bien nos cuentan desde el blog ciclismo de verdad, con una misteriosa red de infortunios para aquellos que han ganado la Vuelta desde hace más de una década. Hace diez años Angel Casero ganó la carrera creyéndose acreedor de un caché que sólo asumió aquel fiasco llamado Coast. De Aitor González poco que comentar, lo mismo que Heras, Vino y Valverde, meses antes de que la sanción se le hiciera efectiva. Ni siquiera Nibali ha repetido su excelente 2010. Y es que ahora mismo de los ganadores de las tres grandes sólo Evans tiene motivos para respirar aliviado. El panorama de Cobo parece se resolverá, obviamente a la baja para su infortunio, y el de Contador, sea cual sea el veredicto, sigue pendiente de un hilo. Malos tiempos para la lírica.
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