La peligrosa estrategia del ciclismo para diluir el fantasma del dopaje

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Las declaraciones de George Hincapie ante la gente de la USADA, la agencia estadounidense metida a luchar contra el dopaje, desvelan una tácita estrategia que desde diferentes puntos del ciclismo anglosajón se está estableciendo fija.

Ahora para decir que el ciclismo está más limpio que nunca se justifica que estaba hecho unos zorros hasta hace siete años. A Hincapie “no le dopan” desde 2006, a la luz de sus declaraciones. Curioso. Lo mismo que el listado de corredores norteamericanos incluidos en el raid de la USADA. Una relación sin muchas sorpresas pero con significativas trampas como la de los adalides Jonathan Vaughters y Christian Vandevelde.

No sabe duda que tirar la piedra en esta vida es peligroso. Ésta puede volver sobre tu cabeza. El comunicado de Slipstream, en  lo que supongo una maniobra que contentará a sus mecenas, de quienes nunca se dice nada y digo yo que tontos no son, recuerda el pasado turbio de alguno de sus integrantes y se escuda en él para decir que “nunca más”. Creo que aunque como argumento sentimental pueda valer, las cosas no son tan sencillas, pues con el pasado todos conviven y en esta vida, los que ahora hablan de perdonar y mirar adelante, fueron los primeros en sembrar dudas sobre otros, que por cierto nunca admitieron tener nada que ver.

“Esperamos que los aficionados y patrocinadores de todo el mundo puedan entender que a pesar de los errores que cometieron en su pasado, son una parte fundamental del futuro”. Para ser gringos adoptan un discurso muy católico: “Dios los juzgará”.

Esta semana llamó mi atención el tono religioso que tomaron sendos escritos sobre dopaje en ciclismo. Carlos Arribas y Ezequiel Mosquera firmaron ambos. Hablaban de moral calvinista el primero y de obispos medievales el gallego. Sinceramente no creo que sea tan complicado. El hombre, por muchos matices que se le introduzcan es uno y comporta muy similarmente por mucho que difieran su alimento intelectual y ubicación en el mundo. En una cosa estoy de acuerdo con Mosquera: “La ley de la trampa y el fraude no es una cuestión de cultura, está instalada en el ser humano como algo que viene de serie”. Quizá desde esa óptica, tan humana, hallaríamos la salida a este laberinto tan enrevesado llamado dopaje y nos evitaríamos tantos bochornos.

Imagen tomada de http://www.btt.com.ar

3 COMENTARIOS

  1. “La ley de la trampa y el fraude no es una cuestión de cultura, está instalada en el ser humano como algo que viene de serie”.
    ¿Pues entonces para que tanta hipocresia?

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