La pinza anglosajona aprieta sobre Alberto Contador

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Cuando Alberto Contador sopesó su anuncio de defender corona en el Tour de Francia no debió perder de vista que esta determinación le iba a generar algunas críticas precisamente hirientes. Esto no iba a ser un “pleasure cruise” como reza el famoso “We´re the champions” de Queen. Y es que hablando de términos anglosajones ha sido precisamente este lobbie, de mejor y creciente poder en el mundo ciclístico, como demuestran sus poderosas estructuras, quien no le ha propinado un camino de rosas al campeón madrileño. Sólo desde Radio Shack se guarda un prudente silencio ante un pasado común con el de Pinto.
Antes que Wiggo hablaron desde una asociación de equipos que habla del espíritu incorruptible de este deporte en boca de Roger Legeay, una “grande bouche” que ya afirmó la poca conveniencia de que el dorsal número uno tome parte en la contienda. Este grupito heterogéneo de estructuras deportivas incluye el Garmin de dudosas relaciones con médicos por la costa y cuyo director puso en cuarentena la honestidad de un hombre de la integridad de Xavier Tondo hasta que el llorado ciclista desenmarañó una trama de dopaje, mérito que no se le conoce ni a Vaughters ni su camarilla, por cierto, muy críticos con todo lo que “apeste” a latino, si bien afincados en Girona.
Tras terminar la Dauphiné el ganador vigente Bradley Wiggings habló en términos más tejanos que londinenses refiriéndose a Contador como ese “tío que ha dado cuatro veces positivo”. Nada nuevo bajo el sol, tales afirmaciones en boca de este excelente ciclista de dudoso perfil humano entroncan con las arrulladas afirmaciones de la prensa procedente de las islas, que no vacila en cualquier crónica, perfil, reseñar retomar el listado de positivos, faltas y sospechas que envuelve a cualquier ciclista venido del sur, especialmente de España. Quizá una introspección no le vendría mal, explicar el porqué de la apabullante actuación inglesa en los últimos juegos ante manchadas nacionales que rodean su universo. Wiggins pasó de ser el mejor pistard del mundo, ahí están su triple corona mundial y doble olímpica en 2008, a rozar el podio del Tour en un abrir y cerrar de ojos, apuntalando esas opciones en terreno no precisamente favorable: la montaña.
A pesar de este panorama, las cosas mal hechas nunca puede resultar satisfactoriamente y el caso Contandor es un excelso ejemplo, limpio de polvo y paja, paradigma de cuán mal se hacen las cosas en este ciclismo del siglo XXI, con plazos eternos a asuntos, que ciencia en mano, no deberían llevar más de tres meses en su conclusión. ¿Por qué incluso aquellos que le consideren limpio al 100%  tienen la certeza de lo que verán durante julio será definitivo?. 
Cómo nos hemos de ver, una vez más. 

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