La posición de “huevo” de Graeme Obree

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La primera mitad de los noventa despertó cierta fiebre respecto al récord de la hora, una mítica disciplina que dio más brillantez a las carreras de Coppi, Riviere, Merckx y Anquetil y perpetuó la leyenda de Francesco Moser con la bicicleta que habría de cambiar la concepción y las geometrías clásicas de esta máquina.

#DiaD 17 de julio de 1993

Mientras el Tour de Francia camina hacia los Pirineos, en la veloz madera de Burdeos se anunció un peculiar intento para batir el legendario registro de Moser en la altitud de México DF. El autor del intento era un ciclista escocés que entre otras particularidades ofrecía un asalto sobre una bicicleta montada a mano, por él mismo, en la guardilla de su cocina con elementos tan domésticos como piezas de su lavadora.

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En su primer intento Obree se quedó por debajo del objetivo, pero en el siguiente, tan sólo 24 horas después, logró mejorar la marca de Moser dejando el listón en 51,596 kilómetros, casi medio kilómetro más allá que el italiano. A la peculiaridad de su bicicleta, se sumó la postura, llamada de “huevo” que consistía en una incómoda pero a la postre efectiva pose sobre su máquina aproximando el pecho lo más posible al manillar.

Con los años Obree sería noticia por diferentes cuestiones no relacionadas con la bicicleta, si bien nunca dejó de practicar ciclismo y hoy en día se mantiene ajeno a los coches y en buen estado de forma. De hecho uno de los iconos del ciclismo escocés, junto a Chris Hoy, el abanderado británico en los Juegos Olímpicos de Londres, ha sido nombrado embajador  de Endura, marca de ropa para ciclistas que se ha  fijado en el carácter pionero de Graeme para no cerrar nunca el círculo de su innovación.

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