La Quebrantahuesos y el negocio

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Como cada año por estas fechas de junio nos toca hablar, opinar someramente, de la Quebrantahuesos. Este año el evento montado desde Sabiñanigo cumple 25 ediciones y nunca lució más lozano. No sé cuántos irán por las carreteras de Huesca, se meterán en Francia y volverán. Calculo que estarán por los 10.000. Una auténtica locura. Un desmadre.

Un servidor ha viajado en ocasiones para participar en un maratón. Correr nada tiene que ver con la bicicleta, en mi caso el viaje se convierte en algo más sencillo, cargas cuatro bártulos, las zapatillas, el comprobante del dorsal y listos. Viajar a una marcha cicloturista implica llevarte la bici a cuestas, desmontarla cuidadosamente, cargar el macuto, generalmente al coche, e irte a un lugar que está adecuado para que vivan las personas que viven durante todo el año. Es decir que el colapso casi está asegurado.

Alrededor de la QH se arremolinan marcas, prendas, bicicletas, accesorios, masajistas, fisios, médicos, dietistas, magos,…  en curiosos y ordenados stands. Es la industria, lo que se mueve detrás, y muchas veces no somos conscientes de ello. No pocas veces he hablado con profesionales de la fisioterapia, con tiendas de bicicletas, con constructores de bicicletas. Todos me hablan de obsesiones, de gente que poco menos renuncia a su faceta social por estar en forma, encontrarse fino. “Gracias a estos frikis vivís como vivís” les digo, y es cierto. Aquí se ha activado un círculo al cual no veo fin ni horizonte. Pero si la bicicleta ya se trata como una joya y hay hasta tráfico de máquinas de gama alta.

El clima de culto al cuerpo hace que cosas como la QH se resuelvan en sorteos de dosal y rondas previas para que caigas en gracia y te puedas llevar la inscripción. Cuando mis amigos me dicen que en mayo hay que empezar a moverse para tener dorsal en la Behobia de noviembre poco menos que me retuerzo de la risa. Pero es así.

Poco importan además las numerosas críticas que rodean al evento. Que si ha perdido la esencia, que si se ha masificado, que te meten cuneta, que hay quienes compiten,… cada año lo mismo, no cabe un alfiler. Ni siquiera les preguntes a muchos por si hay ciclistas o exciclistas con cuestiones de dopaje sin resolver. La QH es un gran puchero y ahí entran todos, ahí nadie deja de meter el cucharón.

Imagen tomada de www.arueda.com

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