La ratonera británica

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El domingo pasado Jordi Évole dedicó su programa al deporte y el precio que algunos están dispuestos a asumir por conseguir la medalla. El testimonio de Carolina Pascual, plata en Barcelona, es de traca, asumiendo todo lo que llegó a asumir por ese premio y creyendo, hoy aún, que volvería a hacerlo en caso necesario. El de Juan Mata estuvo a la altura de uno de los pocos futbolistas que tienen dos dedos de frente y el de Virginia Berasategui, de ese mejor no hablemos, porque fue vergonzoso.

Dicho esto, y volviendo a las penurias de Carolina Pascual, queda patente que lo que entendemos por deporte el 99% de los mortales es muy diferente a lo que contempla ese uno por ciento que es la élite. A menos de cien días para que empiece el festival olímpico en Río de Janeiro, en el Team GB, el auténtico coco del ciclismo en pista, e incluso si se me permite para la carretera, han perdido la persona que se considera clave en su éxito, un éxito que habla de un porrón de medallas entre Pequin y Londres.

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Shane Sutton es esa persona, que se va en un momento crucial, en la recta final del camino hacia la cita brasileña, con muchos interrogantes e incertidumbres en el camino, una selección australiana que le ha tomado la aspiración a los ingleses y muchísimas medallas que revalidar. Al parecer el éxito inglés, como no podía ser de otra manera, se basaba en una presión sin igual en una olla que ha acabado de estallar.

Con ese culo no pretenderás entrar en el equipo de velocidad

Esa y otras lindeza que nos recuerdan a las que se contaron de la selección de sincronizada aquí en España, suenan sobre la gestión de Sutton, que además es acusado de haber priorizado la parte masculina a la femenina, incluso hasta en el staff.

Es el precio del éxito, del todo vale, y eso pasa allí, aqui y en la China popular, y en este caldo encontramos parte de los motivos del éxito británico, que cuando invierten en algo, aparcan sentimentalismos y arrinconan plañideras.

El precio de triunfar en el Team Sky es también alto, tanto que Sir Brad Wiggins no quiso pasar por lo mismo otra vez tras ganar el Tour. El Sky, ese modelo en muchas cosas, es un cuello de botella para todo el talento inglés que dijo querer sacar adelante. Entre los que allí no han podido triunfar están los Yates. Uno de los dos hermanos acaba de dar positivo. Simon es el “agraciado” y aunque en su equipo, el Orica, se esfuerzan en decir que todo ha sido un error y que su ciclista no ha incurrido en la trampa, lo cierto es que las palabras “positivo” y “Simon Yates” se multiplican de la mano por las redes.

Estará aliviado Dave Brailsford de no tenerlo en casa. Si lo de Yates se suma a las cosas raras que atosigan a Henao, ya no habría explicaciones para tantas historia difíciles de explicar.

En fin, que nuestro admirado ciclismo allá en las islas no pasa momentos dulces, aún agradeceremos la tranquilidad que se respira a este lado de los Pirineos…

Imagen tomada de British Cycling

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